La oferta de libros en español en Estados Unidos siempre está abierta, ya sea en tiempos de bonanza económica o de recesión. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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Como tantos otros negocios, las librerías hispanas de Los Ángeles quieren pasar cuanto antes la página de la actual situación económica. Sin embargo, muchas capean el vendaval con optimismo,

"Vendemos menos, pero planeamos continuar abiertos mucho más allá de esta crisis", dice Óscar Benítez, al frente de El Quijote, en Van Nuys, un establecimiento que desde su apertura a principios de la década pasada a sorteado muchos temporales.

Benítez señala que la recesión ha reducido sus ventas en torno al 25%, pero también indica que la librería ha resistido embates como la competencia de las ventas de libros en línea, así como la ampliación de los catálogos en español de las grandes cadenas libreras estadounidenses.

Ruebén Martínez, propietario de Librería Martínez, en Santa Ana, se ha visto obligado en el pasado reciente a mudarse a un establecimiento más pequeño, y prescindir de casi todos sus empleados.

La librería, que ha logrado sobrevivir gracias al apoyo de voluntarios, sigue sufriendo debido a la adversidad a la que se enfrenta su clientela.

"He desarrollado una estrategia en la que es ‘la montaña la que va a Mahoma’", dice Martínez, comentando que está invirtiendo mucho tiempo y energía en campañas comunitarias, actos educativos en escuelas y otros eventos, que a la vez que promueven la cultura, mejoran algo las ventas.

Martínez comenta que espera poder trasladarse a primeros de año a un establecimiento más grande —el actual tiene unos 2,500 pies cuadrados—, donde poder seguir sirviendo a su público.

Aunque algunos cierres, como el de la Librería Latina en Huntington Park, han sido inevitables, Martínez señala que afortunadamente el público hispano sigue siendo fiel a la compra en directo, viendo y tocando los libros, y pasando un rato en un entorno agradable.