Autoridades de la Secundaria Garfield, del LAUSD, han tomado fuertes medidas para evitar que los estudiantes abandonen sus estudios . (FOTO: Archivo/La Opinión)
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PRIMERA PARTE

Si la deserción escolar en Los Ángeles fuese un ser humano, posiblemente tendría piel morena o negra y viviría en alguna de las áreas más pobres de la ciudad.

Latinos y afroamericanos engrosan la gran mayoría de los menores que por diversas razones abandonan las aulas de las escuelas angelinas y nunca logran graduarse.

En las últimas décadas, el abandono escolar ha sido una de las mayores crisis académicas del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) que, lejos de mejorar, se había mostrado perpetua.

Latinos y afroamericanos suman casi nueve de cada 10 casos de deserción que se producen en un distrito donde por cada dos alumnos que se gradúan de secundaria hay uno que no finaliza los estudios.

"La pobreza es la principal razón de por qué los latinos y afroamericanos dejan de estudiar. Cuando hay gente que no goza de las mismas oportunidades en los planteles, y los padres tienen dos o tres trabajos sólo para tratar de sobrevivir, es muy fácil que un niño deje la escuela", reconoció Debra Duardo, quien dirige la oficina de prevención de la deserción en LAUSD y sabe por experiencia propia lo que es abandonar los estudios.

"Para mí la escuela era como la niñera que se encarga de ti cuando tus padres van a trabajar", recuerda Duardo, quien dejó las clases al quedar en estado con 16 años.

"Con los latinos tenemos además la barrera del idioma, porque sabemos que les resulta más difícil aprender e incluso comunicarse con los maestros si no hablan bien el inglés", agregó.

El 35% de los alumnos en LAUSD son clasificados como aprendices de inglés.