Acrópolis de Atenas. (FOTO:AP)
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PARÍS, Francia (AP).— El mundo recibe este 2009 con la promesa de Año Nuevo de reducir gastos, luego del año más complicado en materia financiera de las últimas décadas, con la caída de los mercados de acciones en todo el planeta y cientos de miles de personas perdiendo sus empleos.

Por ejemplo, cuando los parisienses dejan de comprar champaña, ostras y foie gras para despedir el Año Viejo, uno puede estar seguro de que efectivamente las cosas no están bien.

"No vamos a celebrar a lo grande, estamos siendo cuidadosos", decía ayer el arquitecto Moussa Siham, de 24 años. "Comeremos pescado durante la cena de Año Nuevo".

Sydney fue la primera gran capital del mundo en recibir 2009, con un caleidoscopio de luz que bañó su puerto y causó el júbilo de más de un millón de personas.

Randolph King, de 63 años y residente en York, Inglaterra, trató de olvidar las pérdidas de su fondo de retiro sentado en una colina junto a la bahía de Sydney y esperando el espectáculo de fuegos artificiales de la ciudad. "Estoy esperando 2009, porque las cosas no pueden empeorar mucho", dijo.

Enfrentando el fin de un año que vio el colapso de los mercados globales —y con ellos el ánimo del mundo—, personas en todo el mundo trataban de olvidar sus problemas en la que se suponía iba a ser una noche de fiestas.

En Londres, el alcalde Boris Johnson trató de arengar a todos a no dejarse derrotar, con un mensaje de Año Nuevo proyectado contra el muro del edificio Shell.

"Hay quienes dicen que debemos de esperar 2009 aguardando lo peor", dijo Johnson. "Quiero citar al coronel Kilgore en Apocalipsis Ahora, cuando dijo que ‘algún día, capitán, esta guerra va a terminar’. Marchemos con entusiasmo y determinación hacia 2009".