Un reporte revelado ayer por el Pew Hispanic Center constata que uno de cada cinco niños que estudian en los planteles públicos de Estados Unidos es latino. La cifra se ha duplicado en el transcurrir de tan sólo dos décadas, y en algunas regiones —como California— los hispanos están por superar la mayoría en los planteles.
De hecho, el país en su conjunto ha comenzado a experimentar algo que los californianos saben muy bien desde hace varios años: cada vez hay más latinos en los salones de clase.
Esta tendencia se ha trasladado ahora a estados que, como Georgia o Virginia, se han caracterizado por mostrar un perfil más anglosajón, y donde ahora están viendo cada vez más rostros hispanos en sus planteles. En concreto, el 13% de los hispanos que llegan a este país prefiere asentarse en regiones que no han sido predominantemente latinas.
"Hay dos cosas que están pasando: la inmigración que llega fundamentalmente es latina, y muchos lo hacen como adultos para formar una familia, aparte de que hay un alto índice de nacimientos entre los hispanos", explicó a La Opinión Richard Fry, coautor del reporte.
Entre la comunidad de expertos, el aumento en el número de latinos en los salones de clase significa "más retos" para un país en el que, de por sí, este grupo se mantiene rezagado en el desempeño escolar frente a otras etnias, y donde el perfil de familia de bajos recursos está casi siempre presente.
"Lo que hay de verdad es que un giro demográfico en los salones significa nuevas necesidades, tener nuevos rumbos, y esa parte del trabajo aún no se ha hecho. La mayoría de los distritos escolares ni siquiera están preparados para esto", comentó Russlynn Ali, directora ejecutiva de The Education Trust-West, para quien una de las prioridades debería ser que esos alumnos aprendan "rápido y de una forma consistente el inglés".
El 70% de los estudiantes hispanos habla otro idioma en casa además del inglés, según datos del reporte, y el 18% confiesa que tiene serias dificultades para entenderlo, frente a un 52% que asegura hablarlo "muy bien".
"Los libros están en inglés y no tengo ninguna duda de que va a aumentar el fracaso si no se cambia el modo en cómo trabajan los maestros para entender quiénes son sus estudiantes", señaló Guadalupe Valdés, profesora de la facultad de educación de la Universidad de Stanford. "Las familias que llegan no son personas acomodadas, sino las que vienen a hacer la mano de obra barata sin tener escolaridad. Algunas no han terminado ni siquiera la primaria".
Aunque el 84% de los alumnos hispanos ha nacido en Estados Unidos, para Valdés "eso no significa ninguna diferencia" respecto a quienes han llegado como inmigrantes, luego de que "todo el mundo en su familia habla otra lengua [diferente del inglés] y viven en comunidades apartadas de los grupos mayoritarios".
Según los analistas, la tendencia va a continuar y la proyección de ver más latinos en las clases de todo el país seguirá aumentando conforme pasen los años. No en vano los cálculos de la Oficina del Censo señalan que para 2050 habrá un 166% más de escolares hispanos frente a los más de 10 millones que se reportan en la actualidad.
Sin embargo, los expertos dejan en claro que más hispanos en las escuelas no significa que más latinos se vayan a graduar o vayan a la universidad, si antes no se realizan algunos cambios en las políticas de educación.
"Vamos a tener que realizar nuevos esfuerzos para encontrar la forma de cómo ayudar a esos estudiantes si queremos que los últimos que se han subido al tren no sean los primeros en caer", expresó Roger Salazar, estratega demócrata especializado en temas de educación. "Con decirles que aprendan el inglés no basta".
Aumentar la participación de padres y cambiar la mentalidad tanto de planteles como de distritos escolares están entre los puntos señalados para que aquellos estados que están experimentando un aumento de alumnos latinos puedan acometer su trabajo con éxito.
"Desafortunadamente en esto, California no es un ejemplo modelo a seguir para otros estados", dijo Ali. "Hay que proveerles el plan de estudios que sea correcto, que los maestros tengan el desarrollo profesional que necesitan y que al final de la secundaria los alumnos tengan todas las clases requeridas para tener éxito académico e ir a la universidad".
"En nuestro estado [California] ya hemos pasado por esto y de nada sirve no reconocer la diversidad. Lo único que nos ha hecho es atrasarnos más", agregó Salazar, quien recomienda a otras zonas del país que "abracen los cambios y superen las diferencias porque es una realidad que somos más diversos".
En el lado más optimista, Hans Johnson, quien es director asociado del Instituto de Asuntos Públicos de California (PPIC), señala que, por general, "los alumnos hispanos están mostrando más progreso y son más consistentes en clase que sus padres", aunque comparado con otros grupos "siguen siendo los que están en mayor desventaja".
Este último punto, a medida que los hispanos van ganando terreno en las escuelas, podría desatar "consecuencias desastrosas en la economía", si no aumenta el número de latinos que se capaciten y preparen para realizar los trabajos del día de mañana.
"Ya no estamos hablando de que hay diferencias internas entre unas razas y otras. Ahora estamos hablando de que si no se mejora, la brecha va a ser entre Estados Unidos y China, porque no estamos graduando a suficientes técnicos ni ingenieros como necesitamos", apuntó Ali.
Y la "importación de cerebros" que lleguen de otros países para realizar esos trabajos puede que no sea tan efectiva como en años pasados, según Johnson, debido a que la economía global "está haciendo cada vez más difícil reclutarlos".








