La información publicada ayer por el diario San Francisco Chronicle en el sentido de que el procurador de Los Ángeles, Rocky Delgadillo, podría estar siendo investigado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), causó revuelo en el círculo político de esta ciudad y entre los medios de comunicación, sin que al momento se haya podido confirmar la veracidad de esta información.
El asunto salió a la luz en Los Ángeles después de que el blog político LA Observed retomara la información publicada en el Chronicle. La oficina de Delgadillo se apresuró a desmentir la información y a calificar el artículo como "basura".
De acuerdo con el Chronicle, el FBI estaría iniciando una investigación criminal al procurador, parte de la cual se habría desarrollado a través de entrevistas realizadas en Los Ángeles. Lourdes Arocho, portavoz del FBI en esta ciudad, dijo a La Opinión que el personal de esta agencia ha recibido la instrucción de no confirmar ni negar la información publicada.
Según Nick Velásquez, portavoz de Delgadillo, hasta el momento la oficina del procurador no ha recibido ninguna notificación de que se esté realizando investigación alguna. Al ser cuestionado sobre si ellos se habían puesto en contacto con el FBI, Velásquez respondió que el contacto del procurador con funcionarios de esta agencia es constante, por lo que si esta existiera ya estarían enterados.
"Es basura política y una estrategia para desacreditar al procurador", afirmó en entrevista telefónica Velásquez, quien consideró que el Chronicle debería "sentirse avergonzado" por la publicación, debido a que "todo el artículo está basado en historias que datan de más de un año, retomándolas para atacarlo, más allá de las alegaciones de la investigación".
La nota publicada menciona la supuesta investigación en sus dos primeros párrafos, para después hacer un recuento de las faltas cometidas por Delgadillo durante su gestión. En 2007 la integridad del procurador fue cuestionada por aceptar que utilizó recursos públicos para reparar una camioneta de su propiedad después de que su esposa chocara con un poste en un estacionamiento.
También aceptó que parte de su personal ha sido utilizado para atender sus asuntos personales, entre ellos para cuidar a sus niños.
En el artículo publicado ayer también se menciona la confrontación entre Delgadillo y la contralora de Los Ángeles, Laura Chick, debido a que el procurador considera fuera de las atribuciones de Chick la auditoría de un programa de compensación a trabajadores dentro de la Procuraduría.
"Es evidente que esto forma parte de una campaña sucia para desprestigiar a Delgadillo, por parte de sus contrincantes políticos, debido a que recientemente él ha manifestado su interés de contender por el cargo de procurador de California", dijo Velásquez.
El portavoz recordó que existen estrategas políticos acostumbrados a buscar los errores más pequeños de quienes aspiran a un cargo para crear una campaña sucia. "Estos asuntos no se habían mencionado en meses; es demasiada coincidencia que salgan ahora, cuando él anuncia su interés por el cargo".
Delgadillo cumple con su segundo término de cuatro años al frente de la Procuraduría de Los Ángeles y ha manifestado su interés por buscar la misma agencia a nivel estatal. El actual procurador de California, Jerry Brown, cumple su primer período y podría buscar su reelección; sin embargo, analistas políticos estiman que el interés de Brown podría ser contender por la gubernatura del estado para el año 2011.
De acuerdo con el Chronicle, la investigación se realiza en San Francisco debido a que la oficina del FBI en Los Ángeles suele trabajar con la de Delgadillo y ello podría generar un conflicto de interés.









