Siete sospechosos de posesión de pornografía infantil fueron arrestados ayer, como parte de una investigación de ocho meses que condujo a presentar cargos a 55 personas por el mismo delito —entre ellas un agente del Sheriff, abogados y ex convictos—, quienes se valían del anonimato de la internet para compartir imágenes.
A través de la red electrónica LimeWire —que se utiliza generalmente para copiar canciones— los acusados, según las autoridades, intercambiaban videos y fotografías de actos sexuales explícitos, donde participaban niños, incluso bebés.
Uno de los presuntos agresores habría grabado a su propio hijo, mientras que otro —considerado como uno de los prófugos más buscados en el país— vivía en la parte superior de un centro de cuidado infantil en Hollywood.
"Las pruebas son terribles", expresó el procurador general Thomas O’Brien.
Los arrestos fueron el resultado de un trabajo coordinado que encabezaron la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), con apoyo del Servicio Secreto de Estados Unidos.
Todos los sospechosos —residentes de los condados de Los Ángeles, Orange, Riverside, San Bernardino y Ventura— están acusados de posesión de pornografía infantil. En algunos de ellos pesan cargos como producción y comisión del delito, pruebas que se obtuvieron al registrar los archivos de sus computadoras.
"Como los delincuentes están explotando la tecnología para cometer sus crímenes —ya sea robo de identidad, lavado de dinero, distribución de pornografía infantil o cualquier otra conducta criminal—, la aplicación de la ley va a reaccionar rápido, para desarrollar igualmente sofisticados medios con el fin de realizar un seguimiento de sus actos ilícitos", recalcó O’Brien, en un comunicado.
Un caso particularmente grave involucra a Samuel Gary Cochran, de 50 años de edad y vecino de Huntington Beach, condenado en un tribunal estatal por abuso sexual infantil y posesión de material obsceno donde participaban menores, informó el Departamento de Justicia.
A principios de 2008, los investigadores encontraron pruebas de que Cochran no sólo intercambió las imágenes, sino que algunas fotografías fueron tomadas por él mismo a una niña. Incluso, de acuerdo con la acusación, su propio hijo aparece en algunas filmaciones.
Debido a sus antecedentes penales, Cochran enfrentaría una pena mínima obligatoria de 10 años en prisión federal, y una pena mínima obligatoria de 35 años de prisión si se le declara culpable de posesión y producción del material, respectivamente.
Además, podría recibir una condena adicional de 10 años por ser considerado delincuente sexual registrado reincidente.
Otro de los detenidos es Eric David Lacey, de 48 años de edad y quien vivía en la parte superior de una guardería en Hollywood. Al mismo tiempo, estaba implicado en otro caso de pornografía infantil cometido en North Dakota y figuraba en la lista de los más buscados de EEUU.
Thom Mrozek, portavoz de la Oficina del Procurador, indicó que el agente del Sheriff del condado de San Luis Obispo implicado es Bryan Jon Goossens, mientras que uno de los abogados es Thomas Merdzinski, de San Bernardino.
A principios de 2007, la policía austriaca, en colaboración con Interpol y Europol, desmantelaron una gran red de pornografía infantil por la internet en la que estaban implicadas 2,361 personas en 77 países. El mayor número de sospechosos correspondía a Estados Unidos, con 607 personas.
Por medio del uso de programas de software, como LimeWire, los usuarios pueden unirse a redes que permiten el intercambio de archivos vía internet, a menudo de forma gratuita.
Por ello, las autoridades han decidido utilizar estas mismas herramientas para identificar a las personas que las utilizan para intercambiar material pornográfico que involucra a menores, precisó el Departamento de Justicia.
La investigación que finalizó ayer fue presentada como un parteaguas en la persecución de este delito, al tratarse de la primera que se enfoca en cibernautas que compartían pornografía infantil de persona a persona.
"Parece que hay un apetito insaciable de este tipo de imágenes", dijo Salvador Hernández, subdirector de la oficina del FBI en Los Ángeles, quien indicó que la pornografía infantil a menudo conduce a contacto real con los niños.
"Quizá no haya algo más reprensible que un acto de explotación de los niños, los miembros de nuestra sociedad que, a causa de su edad e inexperiencia, son especialmente vulnerables a la manipulación y al engaño", sostuvo.
Por su parte, Robert Schoch, agente especial a cargo del departamento local de investigaciones de ICE, anticipó que las fuerzas del orden redoblarán esfuerzos para detener este flagelo.
"Tenemos un mensaje para los depredadores sexuales de niños que piensan que pueden escapar de la justicia escondiéndose en el ciberespacio: vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance, usando cada herramienta a nuestra disposición para mantener a nuestros niños a salvo, dondequiera que se encuentren, a la vuelta de la esquina o alrededor del mundo".
Según la ley, el cargo de posesión de pornografía infantil conlleva a una pena máxima de 10 años en prisión federal, a menos que esa persona ya ha sido declarada culpable anteriormente de un delito de explotación infantil, en cuyo caso se aplicaría una pena mínima obligatoria de 10 años.
Para esta entrega se utilizó información de agencias







