El incremento de las exportaciones y el relativo aumento del consumo, aunado al descenso en las importaciones, han sido insuficientes para alejar el fantasma de la recesión, de acuerdo con la última lectura trimestral del Producto Interno Bruto (PIB), dada a conocer ayer.
El Departamento de Comercio informó que el PIB, el más importante pulso del estado de la economía, llegó a 1.9% en el segundo trimestre del año, arriba del 0.9% en que se ubicó en los primeros tres meses de 2008, pero por debajo de las expectativas de la mayoría de los economistas, que pronosticaron un mejor rendimiento.
Ayer se supo también que en la semana que terminó el 26 de julio se agregaron otras 44 mil nuevas solicitudes de seguro de desempleo, signo de que el número de trabajadores desplazados por la economía sigue en aumento (la tasa de desempleo se ubicó en 5.5% en junio pasado).
Los datos anteriores repercutieron ayer en la Bolsa. El indicador industrial del Dow Jones, que había remontado 450 puntos en las últimas dos jornadas, cedió ayer 206 (un descenso suave de 1.8%). En contraste con lo anterior, el indicador mensual de los blue-chips, compuesto por las compañías más robustas y de larga tradición bursátil, subió 0.2%. No es un avance muy impresionante, pero al menos es la primera vez desde abril que termina en territorio positivo.
El PIB, que el Departamento de Comercio da a conocer al final de cada trimestre, se considera el indicador más importante sobre el estado de la economía. Equivale a la suma en valor monetario de todos los productos y servicios producidos durante un trimestre dentro del territorio nacional.
Una tasa de crecimiento por debajo de 2.5% es un signo de desaceleración, lo que puede acarrear la subida del desempleo y el descenso del consumo. Por otro lado, el informe semanal sobre el número de solicitantes de desempleo, aunque no es el indicador más importante sobre el número de personas sin trabajo, aporta valiosa información sobre el mercado laboral semana a semana.
El ex presidente del Banco Central de Reserva Federal, Alan Greenspan, contribuyó ayer a ensombrecer el cuadro económico, cuando afirmó a CNBC que la crisis del mercado inmobiliario aún no toca fondo y que la economía va encaminada a una recesión.
El informe del Departamento de Comercio difundido ayer abona a favor de quienes piensan que el país ya se encuentra al borde de una recesión, pues según su revisión del PIB de los últimos tres meses del año pasado, la economía tuvo entonces su primer trimestre de crecimiento negativo: 0.2%, frente al 0.6% positivo que se dio a conocer originalmente.
Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), opinó que, de no ser por los ingresos provenientes del comercio exterior, la economía estaría claramente en recesión, pues la suma de consumo, inversión y gastos gubernamentales, es decir, el grueso de las compras domésticas, ha estado cayendo a una tasa de 0.5% anual desde el tercer trimestre de 2007.
Baker hizo destacar dos elementos: que en términos nominales (es decir, en dólares, tal como se cotizan este año en el mercado), el déficit comercial aumentó ligeramente en el segundo trimestre de este año, lo que atribuyó a un alza de 28.6% en los precios de importación. Esto incluye el precio del petróleo y las materias primas. En segundo lugar, hizo notar que los gastos militares del país crecieron 7.3% en un año.
En contraste con tanta opinión pesimista, Michael Swanson, economista principal de Wells Fargo, dijo que los datos del Departamento de Comercio contienen elementos positivos, y es que, según él, en materia de comercio exterior las cifras "son fantásticas".
"Quizá en otro momento histórico se diga que estuvimos en recesión, pero los criterios para llegar a esa conclusión ya no son los mismos". Ahora, dijo, se toman en cuenta varias cosas, como la tasa de desempleo y las cifras de exportación, y los economistas no se ciñen únicamente a la definición clásica (dos meses consecutivos de caída de la actividad).
Cree que estamos en una desaceleración, pero no es probable que las cosas empeoren mucho más, comentó.
En cuanto al mercado laboral, tampoco cree que se produzcan muchos recortes de nómina en los meses venideros, y la razón, explicó, es que el mundo de los negocios reclutó personal en los meses pasados con criterios muy selectivos.
Sin embargo, el mismo precandidato presidencial republicano, el senador John McCain, reconoció ayer que la economía pasa por un momento difícil.
Los datos sobre el PIB dados a conocer ayer son un crudo recordatorio de la importancia de enfocarnos en las condiciones que enfrentan los trabajadores y en las que harán posible que la economía vuelva a encarrilarse, dijo el político en una declaración difundida por su personal de campaña.
De no ser por el crecimiento de las exportaciones registrado entre abril y junio, reconoció, la economía andaría en número recesivos.









