Con el precio de la gasolina acercándose peligrosamente a los cinco dólares por galón muchos están contemplando de cerca la posibilidad de trabajar a distancia.
"Estamos llegando a un punto en que los trabajadores se plantean dejar sus empleos dado el alto costo de trabajar", dice Sandy Burud, quien desde hace ocho años labora a distancia para FlexPaths, una compañía especializada en opciones flexibles de trabajo.
Burud señala que en su anterior empleo tenía que dedicar cerca de dos horas para desplazarse desde Monrovia, donde vive, a su oficina en El Segundo, algo que con los precios actuales del combustible le costaría una fortuna.
Susan Meisinger, presidenta de la Sociedad de Gerentes de Recursos Humanos (SHRM) comenta que debido a que el tanque de gasolina se "traga" buena parte del salario de los trabajadores del país, muchas empresas están viendo cómo mitigar el problema.
Entre las tácticas más utilizadas, según la última encuesta de SHRM, figuran incrementar la compensación por millas, ofrecer jornadas flexibles, y opciones de teletrabajo.
Susan Ascher, presidenta de The Ascher Group en New Jersey, una empresa dedicada a la contratación de personal, señala que todavía existen reticencias en algunas industrias para ofrecer este tipo de flexibilidad, pero también está convencida de que se trata de una tendencia que aumentará enormemente en los próximos años.
"Con el desempleo actual las empresas tienen candidatos entre los que elegir, pero eso no va a durar siempre", dice Ascher convencida de que las que cuenten con experiencia en sistemas flexibles de trabajo —como la "semana de cuatro días" con el mismo número de horas de trabajo pero concentradas en un día menos, que ya ofrecen muchas agencias del gobierno— tendrán una enorme ventaja competitiva.
Louis Provenzano, presidente y director ejecutivo de Language Line Services una compañía que cuenta con unos mil intérpretes que trabajan desde su hogar dando servicios de traducción simultánea por teléfono, cree que eso tiene mucho que ver con el enorme crecimiento de su compañía, fundada hace 25 años.
"Entonces el concepto de teletrabajo prácticamente no existía", dice Provenzano, señalando que sus empleados aprecian enormemente su inmunidad (por lo menos a la hora de trabajar) ante el problema del costo del combustible.
"No es sólo la gasolina, sino el menor gasto en ropa y comida", dice Susan Ávila, una de sus empleadas que empezó a trabajar con la compañía desde la Ciudad de México y ahora opera desde Texas, ahorrándose un estimado de unos 500 dólares mensuales en desplazamientos al trabajo.
Actualmente se estima que hay más de 25 millones de trabajadores en el país que trabajan a distancia con frecuencia periódica (al menos uno o varios días a la semana). Incluyendo los que trabajan de esta forma al menos una vez al año la cifra podría situarse en torno los 50 millones, según la organización Smart Commute, basada en Carolina del Norte.
Aunque a menudo los puestos de trabajo a distancia se asocian con trabajo intelectual o tecnológico, con un enfoque creativo pueden encontrarse muchas tareas que se pueden realizar sin desplazamiento diario.
"Yo solía ir al centro de Los Ángeles todos los días, pero ahora voy dos veces a la semana sólo a recoger y entregar prendas y a hacer las partes que requieren máquinas profesionales", dice Rosaura González, quien hace tareas de costura para un diseñador local.
Michal Strahilevitz, profesora de mercadeo de la Universidad Golden Gate en San Francisco, comenta que el ahorro en gasolina es también ahorro en contaminación, y señala que para las empresas que quieran presumir de prácticas sostenibles —algo que mejora su imagen y reputación— el trabajo a distancia es un paso más en esa dirección.
Y algunas puede hasta que consigan ahorros con ello.
Tom Silver, de la firma Dice.com, una página de contactos de empleo del sector tecnológico, explica que según la última encuesta de la compañía, un 37% de empleados manifestó su disposición a renunciar a un 10% del salario —que en promedio es de unos 81 mil dólares— a cambio de la posibilidad de teletrabajar.
"Eso es mucho dinero y demuestra la presión que los costos de combustible, tiempo de transporte y falta de flexibilidad que impone el modelo de trabajo tradicional" comenta Silver, señalando que la industria tecnológica ha ido siempre a la vanguardia de nuevas formas de trabajar.













