SACRAMENTO.— Luis Magaña, un líder comunitario de Stockton, dice que sintió un escalofrío cuando conducía su auto por la desnivelada y solitaria calle de terracería adyacente al canal Delta-Mendota, del condado de Stanislaus.
"Aquí bien me puedo caer al canal y ni quién me salve o se dé cuenta", menciona al recordar un recorrido que hizo por el canal Delta-Mendota en busca de los dos cuerpos que no se pudieron recuperar, tras el accidente que cobró la vida de siete inmigrantes mexicanos, seis de ellos trabajadores agrícolas y el de un chofer de un camión que limpiaba sanitarios portátiles, el martes pasado.
Los siete murieron cuando las unidades en las que viajaban se fueron al agua luego de un encontronazo en la calle aledaña al canal y la calle Needham, en Westley, a 83 millas al sur de Sacramento.
El reporte del Médico Forense del condado de Stanislaus reportó que los siete murieron por ahogamiento en el canal, no como producto de los golpes sufridos por la colisión.
Hace tres años, muy cerca del mismo lugar, otros cuatro campesinos perecieron en un accidente similar. Uno más milagrosamente salió ileso.
En 2003, cuatro trabajadores agrícolas hispanos murieron en una carretera rural de Napa.
La Patrulla de Carreteras de California reportó que entre 2002 y en lo que va de 2008 ocurrieron 24 colisiones fatales en las que al menos uno de los participantes era un vehículo que transportaba trabajadores agrícolas. En esos accidentes murieron 45 personas. La CHP reportó un total de 285 accidentes en caminos rurales —incluyendo aquellos con fatalidades— y un saldo de 661 lesionados.
Pero éste no es un tema nuevo. Ya en 1996 las investigadoras Martha Stiles y Jenney Rodríguez, de la Universidad de California en Davis, encontraron que las posibilidades de morir en los caminos rurales de California son tres veces más grandes que en otras partes del estado. Además, detectaron que las muertes en este tipo de accidentes son desproporcionadamente altas entre los hispanos. Entre 1989 y 1993, las fatalidades se incrementaron de 33% a 45%. Hallaron también que los accidentes aumentan sobre todo en la época de cosecha. Por ello, recomendaron dar entrenamiento bilingüe y cultural a los trabajadores agrícolas sobre las leyes de tránsito.
Las investigadoras explicaron que parte del problema se debía a que los trabajadores tienen poca educación, tanto en español como en inglés. Es más, muchos de ellos, al venir de México, no conocen las normas de tránsito del estado.
Don Davis, agente de la Patrulla de Carreteras en Modesto, quien participa en las investigaciones de la muerte de los siete inmigrantes mexicanos, dice que el límite de velocidad en las carreteras rurales, aun en las de tierra y en las vías adjuntas a los canales de riego, es de 55 millas por hora.
"Es muy raro que un accidente sea provocado por el mal estado del camino, porque si tenemos a un conductor atento que respeta las señales de tránsito y hace alto en las esquinas, no tendrá problemas", refirió.
Davis dijo que a la gente se le olvida que los caminos rurales, aunque se vean solos, son muy transitados.
"Siempre será responsabilidad del conductor manejar con cuidado, atento al tráfico. Y sólo queda exento en los casos que se le ponche una llanta o le caiga un árbol encima", refirió.
Magaña dijo, al igual que algunos trabajadores agrícolas y familiares de las víctimas, que hacen falta más advertencias y señalamientos de tránsito en los caminos rurales de California.
Incluso hay quienes propusieron cerrar los caminos paralelos a los canales de riego y crear nuevas rutas alternas.
Sin embargo, Magaña consideró que lo más importante es documentar todos estos casos y llegar con una propuesta a algún legislador para que se emitan nuevas normas que reduzcan el número de muertes en los caminos rurales.
"La tendencia es echarles la culpa a las víctimas, pero lo que debemos hacer es exigir nuevas reglas en los caminos rurales", enfatizó.
En el año 2000, el senador demócrata de Shafter, Dean Flórez, logró que California se convirtiera en el primer estado en prohibir las sillas de madera en los camiones que transportan trabajadores agrícolas y exigir cinturones de seguridad.
La ley se dio a partir de la muerte de 13 trabajadores agrícolas en Fresno, en agosto de 1999.
Jennifer Hanson, portavoz de Flórez, dijo que aún no tenían comentarios respecto a la posibilidad de alguna legislación que previniera más muertes en los caminos rurales.













