El presidente de la Reserva Rederal (Fed), Ben Bernanke, pintó ayer un cuadro sombrío sobre las posibilidades de rápida recuperación de la economía estadounidense, al tiempo que el gobierno desveló cifras alarmantes sobre el aumento del costo de la vida.
Después de aludir a las políticas de reducir los tipos de interés llevadas a cabo por el banco para paliar los efectos del encogimiento del crédito, y que según él han tenido efectos positivos, Bernanke reconoció que "el país continúa enfrentando múltiples problemas, entre ellos las presiones en los mercados financieros, la depreciación de la vivienda, la caída del empleo y las alzas en los costos del petróleo, los alimentos y las materias primas".
El presidente del Fed dio a conocer su informe durante su comparecencia semianual ante el Comité de Finanzas del Senado.
La crisis que describió Bernanke adquiere toda su dimensión humana en la persona de Marina Pérez, una residente de Azusa cuya vivienda corre el riesgo de ser embargada por Countrywide, la fallida operadora de préstamos hipotecarios que recientemente fue adquirida por el Banco de América. Su esposo, trabajador de la construcción, sólo consigue trabajo esporádicamente, mientras que ella, cuyo último trabajo estable fue como archivista, hoy trabaja "en lo que sea".
Ayer trató de matricular a su hija en el programa Head Start de Rosemead, pero le explicaron que no podía hacerlo porque su declaración de impuestos del año pasado sobrepasa el límite fijado por ese distrito escolar.
"Esta economía me está castigando cruelmente. Primero vamos a perder la casa y ahora no sé si vamos a poder rentar porque mi esposo y yo sólo estamos trabajando dos o tres días a la semana", dijo ayer.
En su informe oficial de medio año al Congreso, Bernanke aseguró que los consumidores aún no han sentido el impacto pleno de la subida de los precios de la energía y las materias primas, pero advirtió que de prolongarse la actual escalada de alzas, los negocios pueden sentirse proclives a "descargar con mayor ímpetu que hasta ahora los costos finales de los productos y servicios".
Esto parece estar ocurriendo ya, de manera gradual, a juzgar por el Índice de Precios del Productor (IPP) correspondiente a junio, dado a conocer ayer mismo por el gobierno. El Buró de Estadísticas Laborales, una dependencia del Departamento del Trabajo, informó que dicho indicador aumentó 1.8% en junio, siguiendo a un incremento de 1.4% en mayo.
En un año, el índice general de precios ha aumentado 9.2%, la subida anual más alta desde junio de 1981.
Por otro lado, el índice de productos acabados subió 12.4% después de experimentar un alza de 5.8% en la segunda mitad de 2007.
Jack Kyser, el economista al frente de la Corporación de Desarrollo Económico del Condado de Los Ángeles (LAEDC), caracterizó el discurso de Bernanke como "muy preciso" en definir los problemas fundamentales que atraviesa la economía estadounidense, particularmente los que afligen al sector financiero.
Hizo ver por su cuenta que la suerte corrida por Fannnie Mae y Freddie Mac, y posteriormente por el banco IndyMac, que fue intervenido por el gobierno la semana pasada, "ha metido mucho miedo" en los círculos financieros del país, pues nadie se esperaba semejantes descalabros.
IndyMac (ahora rebautizado IndyMac Federal Bank) era el décimo prestamista más grande en volumen de préstamos hipotecarios del país.
"Existe preocupación porque lo mismo podría ocurrirle a pequeños bancos independientes", dijo.
De hecho, ayer trascendió que otros bancos regionales pudieran colapsar, y entre ellos se menciona a BankUnited Financial Corporation, de Florida, y Downey Financial Corporation, en California.
Washington Mutual, por otro lado, tuvo una caída en sus acciones ayer. Según el boletín financiero digital Bloomberg News, la caída vino después de una declaración emitida por Lehman Brothers Holdings, en el sentido de que se espera que las pérdidas de ese banco en este año ronden los 25,000 millones de dólares.
Durante la sesión en que Bernanke rindió su informe, el senador demócrata Robert Menéndez, cuestionó la escasa reacción del gobierno frente a la crisis inmobiliaria. Según el plan de rescate para impedir el colapso de Bear Sterns, así como de Fannie Mae y Freddie Mac, fue un salvavidas de última hora.
Sheila Bair, la presidenta de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos Bancarios (FDIC), dijo el lunes que la crisis inmobiliaria mencionada por el presidente del Fed se había convertido en problema nacional que requiere una solución nacional.
La funcionaria ha estado presionando porque el gobierno cree un programa de rescate para los propietarios de viviendas bajo riesgo de embargo como la de los Pérez.










