Luego de perder su trabajo y su vivienda de tres dormitorios, Darlene Knoll forma parte de la gran cantidad de personas que ha descendido en la escala social, quedando solamente a pocos pasos de verse en la calle.
Knoll vive en una desvencijada casa rodante de 1978, y todas las noches debe buscar un lugar para estacionarse donde no la moleste la policía ni la insulten los residentes.
"No soy basura", dijo la antigua ayudante de cuidados médicos a domicilio, mientras acariciaba uno de los cinco perros que viven en su apretujada casa rodante estacionada en la comunidad que bordea el mar en Marina del Rey.
En medio de la crisis hipotecaria y las dificultades de la economía, algunas ciudades de California observan un aumento en la cantidad de personas que viven en automóviles, camionetas y casas rodantes.
Debido a las quejas de los propietarios de viviendas, el Concejo Municipal de Los Ángeles estableció medidas más estrictas a comienzos de este año al prohibir casi todo el estacionamiento durante la noche en vecindarios residenciales como South Brentwood.
Pero algunas personas se están agrupando en otras partes de la ciudad, incluyendo la comunidad junto al mar de Venice, donde docenas de casas rodantes oxidadas y destartaladas se ven estacionadas frente a ordenadas viviendas unifamiliares. De algunos vehículos emana el hedor de orina y algunos residentes afirman que han visto excrementos humanos.
"Tienen un aspecto desaliñado y desagradable", afirmó Jeff Scharlin, residente de Venice. "Oímos historias sobre tráfico de drogas y prostitución. Nunca lo vi, pero visualmente destruyen el entorno y ocupan lugares de estacionamiento".
En Los Ángeles, como en muchas otras ciudades, es ilegal vivir en vehículos o en la vía pública. Pero la ley no es fácil de hacer cumplir. La policía debe ingresar al vehículo para encontrar indicios de que las personas viven allí, como elementos de cocina o para dormir, pero los ocupantes generalmente se niegan a contestar cuando la policía los llama.
Una forma más fácil es restringir el estacionamiento durante la noche. En Los Ángeles, la primera infracción tiene una multa de 50 dólares, y las demás infracciones pueden costar hasta cien.
Los oficiales encargados del estacionamiento a menudo les dan una advertencia a los propietarios de los vehículos y les dicen que se vayan antes de multarlos, y eso generalmente resuelve el problema, afirmó Alan Willis, ingeniero de transporte municipal. Pero en otras ciudades de la zona no son tan benévolos.
"Me llevaron la casa rodante en Culver City. Me costó 500 dólares recuperarla", afirmó Desiri Hawkins, que vive en una pequeña casa rodante en Venice. "Me multaron en Santa Mónica y tuve que comparecer ante el tribunal".
Los estados que atraen turistas con climas más moderados, como California y Florida, atraen a personas sin techo desde hace mucho tiempo. Los Ángeles es la capital de personas sin techo del país, con unas 73 mil personas que viven en la calle. Una encuesta de 3,230 personas sin techo realizada el año pasado en el condado de Los Ángeles indicó que casi 7% vivían en vehículos, según la Oficina de Servicios para Personas Desamparadas de Los Ángeles.
"Es una tendencia en aumento", afirmó Michael Stoop, director ejecutivo en funciones de la Coalición Nacional para las Personas Desamparadas. "Las personas prefieren vivir en un vehículo que terminar en un refugio, y uno no puede quedarse en el sofá de un amigo de por vida".
Las personas que viven en los automóviles o casas rodantes tienden a estar mejor que las personas en la calle. Generalmente tienen trabajos o reciben cheques por discapacidad que les permiten mantener una vieja casa rodante aunque no pueden pagar un alquiler.
"Para muchas personas de clase trabajadora o clase media-baja, el automóvil es la primera alternativa al quedarse sin vivienda, y a veces resulta ser una alternativa en la que pasan mucho tiempo", afirma Gary Blasi, profesor de derecho y activista sobre temas pertinentes a las personas sin techo de la Universidad de California en Los Ángeles.
Algunos residentes de Venice reclaman restricciones para el estacionamiento durante la noche. Pero los límites para el estacionamiento en vecindarios frente al mar son problemáticos debido a que la Comisión Costera de California les exige a las comunidades dar cabida a los surfistas, pescadores y demás personas que visitan la playa temprano en la mañana.
"Las quejas se están haciendo cada vez más fuertes", afirmó Bill Rosendahl, concejal de Los Ángeles.
Durante años, algunas ciudades como Santa Bárbara, en California y Eugene, en Oregon, han dado cabida a las personas que viven en sus vehículos. Los activistas en Venice están examinando algunas de esas ideas. Santa Bárbara, por ejemplo, permite que los vehículos permanezcan de 7:00 p.m. a 7:00 a.m. en estacionamientos municipales y de las iglesias.
Knoll dijo que prácticamente no podía manejar por la ciudad debido al aumento en el precio de la gasolina, que se llevaba una buena parte de su cheque por discapacidad de 950 dólares, que recibe debido a una enfermedad mental.
Dijo que estaba harta de que la policía la despertara a altas horas de la madrugada golpeando su vehículo con las porras y que estaba cansada de pelear con los residentes.
"Necesitamos un lugar donde podamos tener un refugio seguro, donde no nos molesten", afirmó Knoll mientras su casa rodante se sacudía al pasar otro automóvil. "Nunca pensé que viviría así, pero estoy atrapada. No tengo salida".









