El incremento en el costo de la vida en los últimos meses —un hecho que ha golpeado no sólo a las economías locales sino a las internacionales— ha llegado a tal extremo en el Sur de California, que si bien no se compara con la crisis alimentaria que ya padecen diversas naciones pobres del mundo, sí ha repercutido en la cantidad de personas que buscan alimentos en los bancos de comida, que va del 25% al 100%, dependiendo de las zonas.
Matt Sharp, portavoz de California Food Policy Advocates, organización que aboga por las familias de bajos ingresos y que inspecciona los bancos de alimentos, declaró ayer que desde principios del presente año hay más personas que buscan alimentarse con comida donada.
"Con el precio de la comida incrementado hay ciertamente más familias que acuden a los bancos de alimentos… ahora se están viendo familias con ingresos de clase media que han perdido sus casas que buscan formas de salir adelante y también las familias con ingresos limitados, cuyo gasto de gasolina los ha puesto en una situación aun más difícil", manifestó Sharp.
Esta situación, en buena medida, es parte de la crisis alimentaria mundial, cuyo futuro los especialistas no prevén mejor, tal como ayer lo aceptó el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, quien en una gira por la Ciudad de México expresó que esto continuará así al menos hasta 2015, debido a los elevados precios de los granos. Descartó, de hecho, que vuelvan a recuperar los niveles de 2004.
Lo preocupante, en el terreno local, es que no hay más comida ingresando a los bancos de alimento, señaló Sharp.
En algunas agencias de The Salvation Army, una de las organizaciones sin fines de lucro más grandes, el aumento de personas que piden comida ha sido tan grande que a un poco más de un mes de la última recolección de alimentos, se quedaron sin comida y ahora tienen que destinar dinero de otros programas para poder sufragar la alta demanda.
"A finales de enero ya no teníamos comida. La alacena estaba vacía. Lo poco que tenemos lo hemos comprado", comentó Marina Martínez, directora del centro The Salvation Army en Van Nuys.
Esta zona del Valle de San Fernando está conformada por alrededor de 80% de residentes latinos. Sin embargo, sólo 35% de este grupo busca ayuda. El 21% de quienes lo hacen es afroamericano y el 33% caucásico.
"Creemos que los hispanos no buscan alimentos tan frecuentemente, no porque no tengan necesidad, sino porque no saben a dónde acudir o porque son inmigrantes que le temen al sistema", manifestó Robert Brandon, portavoz de The Salvation Army para el Sur de California.
Martínez agregó que hay muchas personas que llegan a la agencia que se ven obligadas a escoger entre pagar la renta o comer, y que la desesperación de no poder dar alimentos a sus familias las lleva a buscar organizaciones caritativas.
También en ciudades como Glendale, considerada de clase media, se ha registrado un incremento de 50% en la cantidad de personas que buscan comida gratis.
Jim Slonane, encargado de The Salvation Army de Glendale, asegura que él notó que desde Thanksgiving comenzó a llegar más gente, pero que no fue hasta este año en que la afluencia de personas se incrementó en un 50%.
En la zona de Pico-Union, uno de los barrios más pobres del condado de Los Ángeles según la Oficina del Censo —el ingreso promedio familiar es de 18,377 dólares anuales—, y en donde el 80% es latino, en su mayoría inmigrante, la situación es aún más crítica.
Glen Curado, representante del Banco de Alimentos World Harvest, dijo que de 50 familias que buscaban alimentos diariamente durante la semana se ha incrementando a cien. Durante los fines de semana más de 400 familias buscan este banco de alimento.
"Ha habido días en las últimas dos semanas que hemos tenido que cerrar a la una de la tarde porque ya no hay comida", subrayó Curado.
AYUDAEdith Lupercio, residente de Pico-Union, fue ayer por primera vez a un banco de comida. Ella asegura que la comida ha subido mucho de precio y que no quiere escoger entre comer o pagar la renta.
"Esta es una forma de ayudar a mi familia. El sueldo no alcanza en su totalidad para cubrir todos los gastos y la comida está muy cara últimamente. Tengo tres hijos y mi marido que alimentar", señaló Lupercio.
Sharp agregó que "el elevado costo de la gasolina está comiéndose una parte del presupuesto familiar".
En California, 775,000 adultos no saben si comerán, según las últimas cifras del Centro de Investigaciones de Políticas de Salud de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Entre los californianos de bajos ingresos, los afroamericanos tienen el nivel más alto de inseguridad alimentaria con el 37.5%, seguidos por los latinos con un 32.6%, los blancos con un 28.6% y los asiáticos con un 24.1%.
Con información de los servicios de La Opinión









