Ed Rendell, gobernador de Pennsylvania, levanta la mano a Hillary Clinton. (FOTO: EFE)
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PHILADELPHIA, Pennsylvania.— Hillary Clinton obtuvo anoche aquí una necesaria victoria para mantener su campaña a flote, aunque su rival Barack Obama sigue superándola en la cifra de delegados comprometidos.

Al cierre de esta edición y con el 96% de los votos escrutados, Clinton superaba a Obama por 9.8% en la mayor primaria del calendario restante, un estado donde la senadora de Nueva York llegó a aventajar a Obama por más de 20%. Pennsylvania supone 158 delegados comprometidos y 30 superdelegados. Según los votos contabilizados, Clinton tenía 54.9% y Obama 45.1%.

"La marea está cambiando [a su favor]", declaró Clinton a una entusiasta multitud.

Pero agregó: "Necesito su ayuda para continuar esta lucha", sobre todo porque Obama la supera financieramente.

Michael Hagen, profesor asociado de ciencias políticas de Temple University, dijo anoche a La Opinión que el margen de triunfo "ayuda a Clinton a permanecer en la contienda y a recaudar dinero", pero no necesariamente para convencer a los superdelegados a que la apoyen. Mucho depende, agregó, de lo que ocurra en las próximas contiendas.

Un triunfo de Obama habría prácticamente sepultado las aspiraciones presidenciales de la senadora.

El margen de victoria de Clinton jugará un papel importante en las próximas semanas, sobre todo en la lucha por superdelegados.

"Ahora depende de ustedes, Indiana", declaró Obama a sus seguidores.

La participación en la primaria demócrata rebasó marcas.

Clinton ganó con el apoyo de mujeres, hombres blancos, personas mayores de 65 años y el voto de la clase obrera, algo que espera usar a su favor en la batalla por los superdelegados que parecen encaminados a decidir la nominación, por tratarse de votantes necesarios en la elección general.

El triunfo también le da municiones al argumento del bando de Clinton de que ella ha ganado los estados grandes, también necesarios en la elección general.

Pero diversos medios citaron fuentes de su campaña indicando que no sólo tenía que ganar Pennsylvania sino que tiene que triunfar en un segundo estado para mantener su viabilidad, como por ejemplo, Indiana, donde la lucha es cerrada.

Clinton intentó restarle importancia a la noción de que tenía que ganar Pennsylvania —y los nueve estados y territorios restantes— por amplio margen.

"Un triunfo es un triunfo", indicó Clinton horas antes del cierre de casillas. "La pregunta es ¿por qué [Obama] no puede cerrar el trato [con los votantes] con la extraordinaria ventaja económica que tiene? ¿Por qué no puede ganar un estado como éste? Estados grandes que los demócratas necesitan ganar [en la elección general]", cuestionó Clinton.

Obama, sabiendo que la primaria de anoche no dilucidaría la saga, esperó los resultados en Indiana, que junto a Carolina del Norte realizará primarias el 6 de mayo. Ayer indicó que sabe que el proceso seguirá hasta las primarias finales el 3 de junio.

Se requieren 2,024 delegados comprometidos para lograr la nominación demócrata. Ninguno de los precandidatos arribó anoche a la cifra mágica ni lo hará en las nueve contiendas restantes.

Por eso se anticipa que los superdelegados, unos 800 líderes demócratas electos automáticamente, decidan quién será el nominado. Unos 250 no han declarado su postura y Clinton supera a Obama en superdelegados, pero por estrecho margen.

El equipo de Clinton argumenta que la elección de noviembre se gana con votos electorales y no con el voto popular, y la senadora, indicó el gobernador de Pennsylvania, Ed Rendell, ha demostrado que puede ganar esos estados.

La concejal del Distrito 7 de Philadelphia, María Quiñones, dijo a La Opinión que aunque Obama siga al frente en delegados comprometidos, el triunfo de Clinton anoche "demuestra que ella es la única de los dos que tiene la capacidad de ganar esos estados que nosotros entendemos son clave para poder ganar en noviembre: Ohio, California, Texas y Pennsylvania".

Pero el bando de Obama y quienes lo apoyan argumentan que si al final de la etapa de primarias el senador mantiene la ventaja en delegados comprometidos, voto popular y estados ganados, debería obtener la nominación porque se estaría ignorando la voluntad popular.

Con su segundo lugar anoche Obama seguirá adelante en la cifra de delegados comprometidos, voto popular, estados ganados y dinero recaudado.

Los estados y territorios restantes en el calendario son el caucus de Guam y las primarias de Carolina del Norte, Indiana, West Virginia, Kentucky, Oregon, Puerto Rico, Montana y Dakota del Sur.

La demografía de Pennsylvania favorecía a Clinton: casi 85% de anglosajones, con menor educación, más de 25% de los demócratas tienen 65 años de edad o más, y el ingreso anual promedio es de menos de 50 mil dólares, un estado con una significativa clase obrera.

Se trató de la primaria más extensa y costosa de este estado en una contienda por la nominación demócrata también histórica por tratarse de la primera vez que una mujer y un afroamericano compiten por la nominación demócrata y la posibilidad de llegar a la Casa Blanca.

La lucha, asimismo, ha sido altamente negativa y líderes demócratas temen que los mutuos ataques generen desgaste entre los votantes y le den municiones a los republicanos rumbo a la elección general.

Pero la contienda ha generado gran entusiasmo. La cifra de demócratas registrados superó los cuatro millones. Sólo los demócratas podían votar en la primaria cerrada y 86 mil personas cambiaron de partido para poder hacerlo y ese grupo favoreció a Obama.

Los análisis a boca de urna confirmaron las tendencias: más anglosajones mayores de 65 años, mujeres, hombres blancos, personas con menor nivel educativo y la clase obrera favorecieron a Clinton; mientras Obama fue respaldado por votantes afroamericanos, más jóvenes, con mayor educación y prosperidad económica.

En el voto de los hombres blancos, Obama fue quizá perjudicado por sus comentarios de que la clase obrera está amargada por la situación económica y se aferra a posturas extremas sobre armas, religión o sentimientos antiinmigrantes, entre otras cosas.

Los hispanos representan 3% del electorado y según cálculos de Democracia USA, 175 mil de ellos están registrados como demócratas.