El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, será nominado este día por el presidente electo Barack Obama para la Secretaría de Comercio, informaron ayer fuentes cercanas a la transición presidencial.
El anuncio se llevará a cabo hoy en Chicago. Se trata del primer latino nombrado por Obama a su gabinete, una designación que ya era un secreto a voces y que ha sido objeto de cierta crítica y controversia, debido a que, según algunos observadores, no se trata de uno de los puestos del gabinete más importantes.
"Está bien, pero no es uno de los cuatro puestos principales del gabinete", dijo Arturo Vargas, presidente de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (NALEO), cuando inicialmente se filtró el nombre de Richardson para el cargo. "Por otra parte, la Secretaría de Comercio es la que controla el Censo, y eso es muy bueno para nuestra comunidad".
Richardson era visto por muchos como un candidato excelente para la Secretaría de Estado, debido a su experiencia como diplomático y negociador internacional. Ese cargo, como ya se sabe, recayó en Hillary Clinton.
Un latino de origen cubano, Carlos Gutiérrez, tiene la Secretaría de Comercio en el actual gobierno de George W. Bush. El cargo generalmente se otorga a designados políticamente cercanos al presidente, ya que entre otras cosas sirve como intermediario entre el gobierno y las corporaciones estadounidenses.
"No es una posición de primera línea", dijo Jaime Regalado, director del Centro Pat Brown de estudios políticos de California. "Obama debería nombrar a otro latino, o dos, al gabinete, y también tener diversidad en puestos de subsecretariado y otros".
Bush siempre mantuvo al menos a uno o dos latinos en su gabinete, incluyendo a Alberto Gonzales en el Departamento de Justicia, posiblemente el puesto más alto que haya ostentado un latino. Bill Clinton tuvo a Richardson, a Federico Peña y a Henry Cisneros en diversos puestos.
Obviamente, hay quienes cuestionan que lo importante sea tener designados latinos. "Lo importante es que ofrezca resultados en la economía, salud, reforma migratoria", dijo un catedrático que prefirió no ser identificado. "Pero sí parece que, hasta ahora, los nombramientos latinos son poco creativos".
El gobernador de Nuevo México, nacido en Pasadena, California, de madre mexicana y padre de ascendencia nicaragüense, tuvo dos cargos de gabinete durante la administració n de Bill Clinton: embajador ante las Naciones Unidas y secretario de Energía.
También fue candidato en las primarias presidenciales demócratas y se retiró después de las primeras votaciones en Iowa y New Hampshire. Dos meses después, luego de mucho cortejo por parte de las campañas de Hillary Clinton y Barack Obama, Richardson decidió apoyar a Obama, generando duras críticas de personas allegadas a los Clinton.
James Carville, asesor de Clinton, lo llamó "Judas", indicando que había traicionado a sus patrocinadores políticos, aunque antes de estar en el gabinete de Clinton había sido congresista por muchos años.
Richardson, como el político latino de mayor rango y visibilidad del país, trabajó incansablemente en su estado, Nuevo México, y otros estados cruciales como Nevada y Colorado, para impulsar la candidatura de Obama, que en un principio no tenía mucho arrastre entre los latinos, que preferían a Hillary.
Ayer también se anunció la designación de Loius Caldera, ex secretario del Ejército y vicecanciller del sistema de universidades de California, como director de la Oficina Militar de la Casa Blanca, un puesto ceremonial sin ninguna influencia en decisiones de política pública.
"Es una oficina a cargo de cuando hay que llevar a cabo una ceremonia militar dentro de la Casa Blanca, de cuando hay desfiles, ceremonias, vienen jefes de Estado", dijo una fuente cercana a la transición.
Regalado la definió como una posición más bien decorativa.
Obama, por supuesto, aún no termina de nombrar su gabinete, y aparte de los secretarios, hay al menos 3,000 cargos diversos por nombrar.
Su equipo de transición cuenta con numerosos latinos que podrían resultar nombrados a otros cargos, entre ellos varios de California.
Una muestra de al menos 25 latinos en su equipo de transición: el juez Cruz Reynoso, primer hispano en servir en la Corte Suprema de California, es parte de su equipo de Justicia y Derechos Civiles; Alejandro Mayorkas, abogado que fue procurador federal en Los Ángeles, también pertenece al mismo grupo; Cecilia Estolano, DEO de la Agencia de Desarrollo comunitario de Los Ángeles, en el equipo de trabajo de protección medio ambiental, y Thomas Soto, experto en política energética y cambio climático, quien está en el equipo ejecutivo.