Zapatos, blusas y pantalones de todos los estilos y colores por apenas cinco dólares, cafeteras de marca por 15, microondas por 25 dólares, o novelas, incluyendo best sellers, por el módico precio de 99 centavos. Lo que en reconocidas tiendas de departamento puede llegar a costar altas sumas de dinero, en los locales de segunda mano se puede encontrar esto y mucho más, por bastante menos.
Organizaciones como The Salvation Army, Goodwill y Out of the Closet han visto incrementadas sus ventas al convertirse, más que nunca, en el respiro de miles de familias apuradas por la crisis económica, a las que no les importa adquirir artículos usados con tal de que sean más baratos.
"No hay dinero, y en estos sitios uno puede encontrar de todo y ahorrarse muchísimo", dijo Ana Pedro, quien se ha convertido en una cliente habitual de las tiendas de ocasión, y ayer le ayudaba a su madre a buscar unos pantalones tejanos.
"Ante la crisis, la gente está buscando cada vez más la forma de estirar el dinero", indicó Jonathan Kreuyer, gerente general de Out of the Closet, que opera 18 locales, 14 de ellos en el condado de Los Ángeles, con un estimado de un millón de clientes al año.
En lo que va de 2008, esta organización que factura 9 millones de dólares anuales, ha visto incrementadas las ventas en un 9% respecto al año pasado, gracias también a que "cada vez vienen a comprar clientes nuevos que antes no habíamos visto".
Y entre esos se encuentran, según Kreuyer, "desde el que llega en bicicleta hasta el que viene en [auto] Jaguar, sean abogados o enfermeras".
El ahorro en las tiendas de segunda mano puede llegar a suponer, en muchos casos, entre el 50% y el 90% sobre el precio que el mismo artículo y marca podría llegar a costar nuevo.
Marta González pagó 15.98 dólares por dos camisas y un par de zapatos de cuero que, piensa, "mínimo habrían costado 45 dólares en cualquier tienda".
"Se encuentran cosas muy buenas a muy buen precio que de otra forma no podríamos comprar tal y como está la situación económica", dijo esta ama de casa mientras pagaba en el local que Goodwill tiene en la calle Sexta de Los Ángeles. Los artículos se los mandará a su cuñado en Honduras, como regalo de Navidad.
Las fiestas venideras han hecho que muchos compradores habituales en este tipo de tiendas, como Karina García, no descarten regresar en los próximos días para adquirir los regalos que les darán a sus familiares ya que, de lo contrario, aseguran no podrían comprar presentes navideños ante la delicada situación por la que atraviesan sus bolsillos.
"Ésta es nuestra salvación", dijo Karina, que ayer gastó 50 dólares y se llevó a casa varios pantalones, blusas, zapatos y bolsas. "En una tienda regular, por esta misma cantidad sólo me hubiera llevado dos camisas, como mucho".
Incluso algunos locales también están planeando hacer su viernes negro, después del Día de Acción de Gracias.
"Tendremos entre 150 y 200 artículos gratis repartidos por toda la tienda, junto a otras ofertas especiales", comentó Oscar Dávila, gerente asistente de la tienda Goodwill.
En este tipo de locales, los clientes cuentan todos los días con la ventaja de no pagar impuestos sobre la venta y contribuir además a una buena causa. Por cada dólar vendido, Out of the Closet destina 96 centavos para tratar a enfermos de VIH. The Salvation Army, por su parte, dedica el 85% de las ganancias a programas de tratamiento de alcohólicos y toxicómanos, mientras que Goodwill destina 93 centavos de cada dólar a cursos de entrenamiento para futuros profesionales, incluyendo personas discapacitadas.
Esta última organización ha visto incrementada su facturación a nivel nacional en 6.2% respecto al año pasado.
"Lo que para uno puede ser basura para otros es un tesoro", dijo Dávila, quien también señala que en los últimos meses ha visto llegar al local a más gente de clase media. "Todo lo que ponemos en venta nos aseguramos de que está en buenas condiciones o pueda ser utilizado, hasta el punto de que con quien tenemos que competir es con las grandes compañías de departamento".
Sin embargo, la crisis económica también está pasando factura a estas organizaciones que, aunque sin ánimo de lucro, buscan otorgar mejores oportunidades a los más desfavorecidos. Al pago de la renta, la electricidad, la basura y los sueldos de empleados se suma el hecho de que muchas tiendas de ocasión han experimentando en los últimos meses un considerable descenso de las donaciones que reciben para poner a la venta.
"Como la gente no está comprando cosas nuevas, ya no se reciben tantas donaciones como antes. Ahora las personas tratan de aguantar más sus pertenencias antes de donarlas", apuntó Aldo Accinelli, quien administra la oficina de The Salvation Army en Anaheim.
"Los almacenes están ahora a la mitad de su capacidad", agregó. "Antes recogíamos en promedio 300 donaciones al día en todo el condado de Orange. Ahora, estamos entre las 200 y 250. Lo curioso es ver que las ventas están subiendo cuando las donaciones van bajando".
Y para eso, quienes ponen los precios tienen claro que "hay que pensar en el valor del artículo, pero también en cuánto estaría dispuesto a pagar el cliente sabiendo que es usado", señaló Leonardo Valdés, gerente de la tienda Out of the Closet en Hollywood.
"Lo importante al final es que esté en buenas condiciones", opinó Guadalupe Mares, otro cliente asiduo a las tiendas de ocasión.
"La situación es mala y uno trata de ver cómo satisfacer todas las necesidades. No por estar usado hay que descartar nada, porque muchas veces también hay artículos nuevos que cuando los abres en casa resultan que están defectuosos".