TEXCALTEPEC, México.— Redadas, crisis económica, desempleo y bancarrota. En tal orden, los términos fueron apareciendo en la vida de Óscar Escamilla, paulatinamente, hasta que empacó en un remolque todas sus pertenencias que tenía en Orlando, Florida, y regresó a su país, a vivir lo que califica como el "verdadero sufrimiento".
"Es más trabajo pasar la frontera para México que para Estados Unidos", concluye este hombre de 35 años y padre de cinco hijos, con quienes regresó en junio pasado a su natal Texcaltepec, un poblado de mil 300 habitantes en el estado de Hidalgo.
Óscar llegó a su patria literalmente como un "indocumentado". No contaba con ningún papel que le ayudara a sortear los sobornos de la aduana mexicana, donde le pedían 800 dólares por permitirle cruzar sus cosas y reiniciar su vida.
No pudo tener una "visa a lista de menaje de casa" que otorga el consulado a los mexicanos que viven en el extranjero, al momento de su repatriación y que les concede el derecho de importar por única vez las pertenencias de una familia sin pagar impuestos.
"Me dijeron que tardaría siete meses y a mí me urgía salir", recuerda el joven albañil que de la noche a la mañana se quedó sin proyectos de construcción.
"Sólo por gastos en la casa tenía que pagar 1,500 dólares y en dos meses me quedé casi sin ahorros. Dejé a mi esposa y a mis hijos en Orlando y fui para Carolina del Norte.Tampoco encontré nada. Fue cuando decidí regresar".
Con el equipaje en la garita de Agua Prieta, Sonora, Óscar no quiso dar "mordida" (soborno) por razones matemáticas: los agentes aduanales le pedían 800 dólares para sus bolsillos; en cambio, los "coyotes" —que se han especializado en traficar repatriados hacia México— le cobraron 300 dólares por internar el remolque sin documentos. Tomó la segunda oferta.
Cifras de la Comisión de Atención a Migrantes en Sonora estiman que por lo menos 1,500 inmigrantes de origen mexicano retornan cada día por las ciudades fronterizas de Nogales, Naco y Agua Prieta por problemas con su situación migratoria y la crisis estadounidense que elevó su tasa de desempleo a 6.5%, la más alta en los últimos 14 años.
Los cálculos que a nivel nacional aventuran organismos como la Comisión Económica para América Latina (Cepal) también son drásticas: para finales de 2008 estarán de regreso en México entre dos y tres millones de connacionales que vivían en Estados Unidos.
Los continuos arribos de paisanos han tomado por sorpresa a las autoridades de algunas comunidades acostumbradas más bien a recibir remesas, pero no reclamos de ex migrantes que exigen atenciones mínimas del gobierno: salud, educación, información, empleo, infraestructura.
Guillermo Paredes, encargado de la oficina de Atención del Migrante en Chilcuautla, municipio al que pertenece Texcaltepec, calcula que ya regresó una tercera parte del total de las 780 familias de la entidad que habían emigrado.
"El pueblo está transformado por las enormes camionetas de los paisanos que están regresando. Ese es todo su capital y quieren empleo, pero no hay: en el jardín del centro se les ve desocupados, escuchando música, ¿qué más van a hacer?", se pregunta.
Óscar, de la comunidad de Texcaltepec consiguió emplearse como taxista. Gana 400 pesos (unos 36 dólares) por semana. "No me alcanza para nada", dice. Añora el tiempo en que por ese mismo período se embolsaba 1,500 dólares por resanar las paredes descascaradas de las casas estadounidenses.
El suplicio mayor lo llevan sus niños de 13, 11, 5, 3 y 2 años de edad que no tienen documentos para estudiar porque nacieron en EEUU y requieren la legalización y el apostillamiento en aquel país de sus actas de nacimiento, un trámite que lleva al menos seis meses.
Mientras tanto, se pasean por las calles de Texcaltepec con Noemí, su madre, una muchacha de 33 años que no habla muy bien el español, pues aunque es de Coahuila se crió en Estados Unidos.
El Instituto Nacional de Migración (INM) niega que se esté dando un retorno masivo de mexicanos. Esta convicción está basada en un estudio realizado por el Colegio de la Frontera Norte (El Colef) del Programa Paisano, en el cual se documenta incluso que hay una reducción del 20% en el flujo de connacionales.
Sin embargo, el 27 de octubre pasado, la Secretaría de Desarrollo Social y la Cancillería convocaron a gobernadores y legisladores a una reunión extraordinaria con el fin de recabar ideas para hacer frente a las necesidades de los migrantes que regresan a sus comunidades de origen.
Amalia García, gobernadora del estado de Zacatecas, propuso la creación de un fondo de 7, 563 millones de pesos (unos 700 millones de dólares) para apoyos de proyectos productivos de los repatriados.
En el Distrito Federal, el jefe de gobierno Marcelo Ebrard prometió que hacer extensivo el seguro de desempleo a los cuatro mil migrantes capitalinos que, aseguró, han regresado.
Entidades como Michoacán reportan que al menos 20 mil familias regresaron al estado en lo que va del año y las autoridades se declaran incompetentes por la imposibilidad de atender a los estudiantes de estos hogares.
"Está bien jodido", dice Óscar, de Texcaltitlán. "A ver si más adelante me regreso a la Florida, cuando haya pasado la crisis".
Con información de Jorge Morales Almada.