Un agente de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) toma las huellas de un detenido durante una redada en Santa Ana, en enero de 2007.[Foto: AP]
1/2

Un nuevo programa para identificar a indocumentados que hayan sido condenados por delitos violentos o relacionados con el narcotráfico, y someterlos a proceso de deportación, va a ser puesto en marcha por la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en todo el país.

Se trata de un programa de verificación de huellas digitales en las prisiones para detectar a los indocumentados que deben ser expulsados del país por sus antecedentes penales.

"Vamos a tener presencia virtual en las cárceles", dijo Richard Rocha, portavoz de ICE.

El programa piloto dio inicio el miércoles a través del Departamento del Sheriff del Condado de Harris, en Texas, y permite comparar de manera automática las huellas digitales de los detenidos, ya sea en cárceles o por corporaciones policíacas, con la base de datos de ICE y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Para la primavera de 2009 se prevé que otras 45 corporaciones estén utilizando este sistema, indicó Rocha.

Los departamentos de Sheriff (que operan las prisiones) o de Policía, que forman parte del acuerdo 287(g) con ICE para colaborar en asuntos de inmigración, serán los primeros que se sumarán al programa.

El Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles es uno de los que tiene ese convenio de colaboración con ICE en las cárceles, pero no se ha precisado cuándo empezará a aplicar la medida.

Con esto ICE busca establecer un mayor número de deportaciones de inmigrantes, luego de que en el recién concluido año fiscal se registró la cifra récord de 349 mil deportaciones, un 20% más que el año anterior, cuando hubo casi 289 mil.

"ICE ha demostrado que está dispuesto a hacer lo que sea para implementar las leyes de inmigración aunque estas sean inhumanas e injustas", denunció Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición de Los Ángeles para Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA). "Su mandato es de invertir millones de dólares en hacer sufrir familias, separar comunidades y rebasar los límites de lo que es aceptable en una sociedad democrática".