El 26 de mayo un grupo de sicarios pertenecientes al cartel de Sinaloa se atrincheró en una vivienda de la colonia Benito Juárez, en Culiacán. Desde ahí los sicarios ser enfrentaron a tiros con policías federales. Ocho agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) resultaron muertos. Los narcotraficantes estaban armados con siete fusiles AK-47 que habían sido vendidos en Phoenix, Arizona, y traficados a México.
Los rifles provenían de la armería X-Caliber Guns, propiedad de George Iknadosian, quien mediante un grupo de contrabandistas de armas, supuestamente liderado por César Bojórquez Gámez y Hugo Miguel Gámez, abastecían a la organización criminal de Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Iknadosian y los Gámez fueron detenidos ese mismo mes tras una investigación de la Procuraduría General de Arizona en un operativo conjunto con la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF).
Esa ha sido la forma tradicional, según explicó el procurador de Arizona, Terry Goddard, de cómo los narcotraficantes mexicanos están abastecidos de poderoso armamento para una guerra que en México ha cobrado la vida de más de 500 policías y más de 4,500 civiles durante los últimos 18 meses.
La llamó una operación de "contrabando hormiga".
"No es un problema de grandes ventas, sino de pequeñas cantidades", dijo el procurador.
Al señalar en entrevista para La Opinión que el problema del tráfico de armas de Estados Unidos a México es muy grave, Goddard dijo que se trata de armas de guerra que los narcotraficantes están adquiriendo en los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
Las transacciones de los Gámez, señaló Goddard, habrían abastecido al cartel de Sinaloa con al menos 255 fusiles AK-47, de los llamados "cuernos de chivo".
Las armas con las que aquel 26 de mayo mataron a ocho policías federales fueron rastreadas mediante un sistema electrónico de la ATF como parte de un programa llamado Gunrunner Project, que busca coordinarse con el gobierno mexicano para detectar la procedencia de las armas y cortar el flujo de armamento.
"Cuando un arma aparece en una escena del crimen en México es posible hallar la tienda que la vendió en Estados Unidos y eso empieza la investigación, así fue como descubrimos a X-Caliber Arms en Phoenix", comentó Goddard.
Sin embargo, según contó el procurador de Baja California, Rommel Moreno Manjarrez, ese proyecto aún no se ha concretado en ese estado, donde la delincuencia organizada ejecutó a 91 personas del 26 de septiembre al 10 de octubre, es decir, un promedio de 6.5 asesinatos diarios en esas dos semanas, donde se han utilizado fusiles AK-47 y AR-15.
De acuerdo con informes extraoficiales, las armas que llegan a Baja California son introducidas bajo el amparo de agentes aduanales, quienes por temor o contubernio no denuncian el tráfico.
Una reciente encuesta del Colegio de la Frontera Norte (El Colef) revelaba que dichos de agentes aduanales sufren amenazas e intimidación por parte de miembros del crimen organizado para permitirles pasar armas.
La administración aduanal de Tijuana no respondió al llamado para obtener un comentario al respecto.
Se estima que sólo el 10% de las importaciones a México es sometido a revisión por parte de la autoridad aduanal.
Venta indiscriminada
Para el diputado federal mexicano priista Edmundo Ramírez Martínez, es necesario que los legisladores estadounidenses trabajen en combatir la venta indiscriminada de armas.
"El tráfico de armas es uno de los aspectos que con mayor preocupación se debe ver en la agenda binacional México-Estados Unidos", dijo el diputado.
En los últimos dos años, aseguró, el tráfico de armas se ha incrementado considerablemente.
"Reportes que tenemos en la Cámara de Diputados, de agencias de seguridad federales de nuestro país, nos demuestran que en la frontera México-Estados Unidos, desde San Diego, en California, hasta Brownsville, en Texas, existen 12 mil puntos de venta de armas, y hay estados como Arizona donde la compraventa de armas es indiscriminada, como en las ferias comerciales o en las convenciones, donde la venta es sin mayor requisito que pagar, incluso hasta por internet se venden armas", comentó.
El 75 % de las armas que se han decomisado en México, dijo el diputado Ramírez, fue adquirido en esos 12 mil puntos de venta de armas y el 60 % es de armas largas.
"Son armas que se venden en Estados Unidos, que van a México y están matando a nuestros policías y a nuestra población civil", mencionó.
Aseguró que la vía principal de tráfico de armas a México es por Estados Unidos, ya que cuando han detectado armamento de Asia o Europa del Este no provienen directamente de esos países sino vía Estados Unidos.
Para Virginia Ilescas, investigadora de El Colef en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, en la frontera con Brownsville, Texas, la ruta de las armas que entran a México no es necesariamente de norte a sur.
"Se compran en Estados Unidos, pero no necesariamente entran por el norte", dijo Ilescas con referencia a que muchas de las armas que obtienen los narcotraficantes mexicanos llegan por Centroamérica.
Países como Guatemala y Belice, dijo la investigadora, cuentan con regulaciones más débiles para la importación y posesión de armas, lo cual pone en riesgo la seguridad nacional de México.
México es uno de los países con mayores restricciones en el mundo para la posesión de armas de fuego, indicó Ilescas, quien lleva a cabo la observación sobre la violencia en la frontera de Matamoros.
De acuerdo con la organización International Action Network on Small Arms (IANSA), en el mundo existen 640 millones de armas de fuego y cada día mueren mil personas debido a ello.
Un informe dado a conocer el mes pasado por la Procuraduría General de la República (PGR) de México, señala que las armas son compradas a ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes que tienen la posibilidad y facilidad de adquirirlas en las múltiples armerías que hay en los estados fronterizos.
"Las armas se pasan de Estados Unidos ocultas en vehículos terrestres, en las llantas de refacción, respaldos de asientos, oquedades fabricadas en las carrocerías, etc.", indica el reporte Tráfico de Armas de la PGR.
"La introducción se verifica a modo de ‘operación hormiga’ y no en grandes cantidades a la vez. Hasta el momento no se ha detectado en México que alguna organización delictiva extranjera o nacional se dedique exclusivamente al tráfico de armas".
Las autoridades mexicanas sólo señalan a Víctor Varela, un hombre detenido en abril pasado por la ATF, como el principal abastecedor de armas para el cartel de Juárez.
La PGR tiene identificadas cuatro rutas para el tráfico de armas a México: Pacífico, Centro, Golfo y Sur.
La del Pacífico es una de las principales, donde uno de los puntos de origen del armamento es el área metropolitana de Los Ángeles, donde no sólo se adquieren armas de manera legal, sino que en el mercado negro una pistola se puede conseguir hasta en cien dólares.
En México el valor de un arma es en función de la oferta y la demanda y puede conseguirse en el rango de los 800 a los dos mil dólares.
Las que tienen más demanda son los rifles de asalto AK-47 y AR-15, pero también se trafican con mucha frecuencia las escuadras 9 mm, revólveres 38 súper, y pistolas 45 mm y 5.7 mm.
Del 1 de diciembre al 31 de agosto, las autoridades mexicanas han decomisado 20,082 armas, de las cuales el 54% es de armas largas.
Los decomisos al crimen organizado incluyen 1,402 granadas. También destacan armas tipo cohetes antitanque de los tipo M72 y AT-4, lanzacohetes RPG-7, lanzagrandas MGL calibre 37 mm, fusiles barret calibre 50, así como armas de fuego de nueva generación como la subametralladora y la pistola FN Herstal de fabricación belga y que es importada por Estados Unidos, de las conocidas como Five-Seven que por el uso de munición subsónica son capaces de traspasar gruesos blindajes.
Los estados donde más han decomisado armas son Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán y Jalisco, principalmente al llamado cartel del Golfo y su grupo armados los "Zetas".