WASHINGTON, D.C.— El Secretario del Tesoro, Henry Paulson, anunció anoche que como parte de los esfuerzos para restaurar la confianza en los mercados crediticios, el gobierno de EEUU, además de comprar la deuda tóxica de empresas financieras, comprará acciones convirtiéndose, para efectos prácticos, en co propietario de las instituciones.
Se trata de parte de los poderes que le otorga la nueva ley de rescate financiero de 700 mil millones de dólares. Aunque supone una especie de cuasi nacionalización temporal de algunas instituciones financieras, Paulson aclaró al término de la reunión del G-7, que el Tesoro no estará involucrado en decisiones administrativas de las instituciones.
"Lo haremos lo más pronto posible, de manera apropiada, efectiva y correcta", indicó el funcionario.
Paulson y el presidente del Banco Central, Ben Bernanke, se reunieron con sus homólogos del G-7. Los representes de las siete naciones más industrialiazadas prometieron "garantizar que nuestros bancos y otros grandes intermediarios financieros puedan obtener capital, según sea necesario, de fuentes públicas y privadas, en cantidades suficientes que permitan establecer la confianza y les permitan seguir prestando a hogares y empresas".
Mientras, la desconfianza de los mercados y el temor a una recesión global generó otra volátil sesión en la Bolsa de Valores, y aunque el índice industrial Dow Jones perdió 128 puntos, mucho menos que en días anteriores, el cierre marcó una de las peores semanas que se hayan registrado.
Hubo un leve repunte durante el día, pero el índice llegó a colocarse por debajo de los ocho mil puntos por primera vez en cinco años.
Desconfianza, ansiedad, miedo e incertidumbre son algunos de los sentimientos que provocan los vaivenes que estamos presenciando en los mercados bursátiles, doméstico y mundiales, según expertos.
Bush, nuevamente, ayer intentó asegurarle a los estadounidenses y a los inversionistas que todo estará bien.
Ofreció esta explicación para lo que estamos presenciando: "Esta incertidumbre ha producido ansiedad entre nuestra gente. Y es entendible. Ansiedad alimenta ansiedad y eso dificulta ver todo lo que se está haciendo para resolver el problema".
"El gobierno federal tiene una estrategia amplia y las herramientas necesarias para abordar los retos en nuestra economía. Conciudadanos: podemos resolver esta crisis y lo haremos", aseguró Bush. La pregunta es por qué tras los multimillonarios rescates de empresas individuales, de bajas en las tasas primarias de interés (de préstamos entre bancos), de un plan de rescate financiero de 700 mil millones, y de muchas otras medidas tomadas por el Departamento del Tesoro y el Banco Central, los mercados bursátiles parecen una montaña rusa, mayormente en descenso. En EEUU esto ha provocado, hasta ahora, la pérdida de más de siete billones de dólares en inversiones, no sólo de adinerados sino de trabajadores cuya buena parte de sus planes de jubilación dependen de inversiones en la Bolsa.
La realidad es que los efectos del plan de rescate tomarán semanas. Ese plan busca que el gobierno compre la deuda mala de las empresas financieras, mayormente títulos devaluados de hipotecas de alto riesgo, para sacarlas de los libros, y permitir el flujo de crédito.
Pero ni siquiera la certeza de que hay un plan en marcha ha disminuido la ansiedad en todos los mercados.
Bush trató de simplificar la explicación. "El problema fundamental es el siguiente: mientras el mercado inmobiliario ha declinado, los bancos que poseen activos relacionados con hipotecas han sufrido severas pérdidas. Como resultado de esas pérdidas, muchos bancos no tienen el capital ni la confianza entre sí para hacer nuevos préstamos. Como resultado, nuestro sistema crediticio se ha congelado y eso impide que los negocios estadounidenses puedan financiar sus transacciones diarias generando incertidumbre a través de nuestra economía".
Es decir, que el sistema de crédito está congelado y por eso quizá usted no puede obtener préstamos para comprar una casa, un auto, para pagar por los estudios de sus hijos o para enfrentar cualquier emergencia.
Los bancos no quieren prestarse dinero entre sí y tampoco se lo quieren prestar a los negocios o a la gente. Al mismo tiempo, si los negocios no tienen dinero para sus operaciones diarias, incluyendo inventario y nómina, es casi seguro que comiencen a despedir a más empleados y de ahí que sólo en septiembre se perdieran casi 160 mil trabajos.
Y si la gente no tiene acceso a crédito o pierde su trabajo, menos gasta y si no gasta, los negocios tienen pérdidas y se mantiene el círculo vicioso que estamos viendo con el potencial de paralizar la economía, según analistas.
"El problema central está en los bancos que ni siquiera quieren prestarse dinero entre sí y mucho menos al consumidor", explicó a La Opinión el economista Isaac Cohen."Muchos bancos poseen hipotecas que no valen lo que valían y no se sabe exactamente si esos bancos están en posibilidades de pagar si se les presta dinero", agregó.
"La Bolsa de Valores se contamina (de la desconfianza) porque las acciones de esos bancos son las que están jalando la bolsa para abajo", indicó Cohen.
Pero además hay un factor psicológico. Las crisis bancarias son muy comunes. Siempre las ha habido y las habrá, pero también es muy difícil prevenir el efecto que tenga la conducta humana ante esa crisis, explicó a La Opinión el experto Arturo Porzecansky.
"Hay procesos de euforia y pánico que los psicólogos pueden explicar mejor que los economistas", señaló.
Es decir, que el gobierno puede tomar acciones económicas para enfrentar una crisis, pero esas medidas a veces no contienen el miedo y en ocasiones el pánico que provoca los desplomes de la Bolsa.
Se habla de que estamos en un "bear market" o mercado "oso" que según InvestorWords.com, es el periodo en que los precios de las inversiones se desploman "acompañado por un marcado pesimismo". "Generalmente ocurren cuando la economía está en recesión y el desempleo es alto. El ‘bear market’ más famoso fue el de la Gran Depresión de los años treinta".