Bien dice el dicho que cuando llueve, truena. Y en ningún lugar podría ser más cierto que en Indonesia.
En ese país asiático las catástrofes naturales han ocasionado entre enero y septiembre de este año cerca de 325 mil desplazados, además de destruir más de 5 mil edificios y causar la muerte de al menos siete personas y heridas a más de un centenar.
Según un documento de la Oficina de Coordinación de Asistencia Humanitaria de la ONU (OCHA), seis seísmos, que oscilaron entre los 5.6 y los 7.3 grados en la escala abierta de Richter, fueron los responsables de la mayor parte de las muertes, así como de gran parte de los destrozos inmobiliarios.
Las lluvias torrenciales que afectaron al país este año generaron también tres situaciones de crisis, mientras que las las inundaciones y los corrimientos azotaron a las provincias de Aceh, el centro y este de la isla de Java. La erupción del monte Egon, en la provincia de Nusa Tengara Este, obligó a evacuar a mil familias.
El informe de la OCHA incluye en este resumen de catástrofes naturales el volcán de lodo de Sidoarjo, que desde su explosión en 2006 no ha dejado de escupir diariamente toneladas de barro y ha obligado a dejar sus hogares a 16 mil personas.









