MÉXICO/Corresponsal de La Opinión — “Hasta que las elites de empresarios y políticos que por años se han beneficiado de la delincuencia organizada vean a sus hijos masacrados a mansalva como les ocurrió a los niños de Ciudad Juárez, se combatirá seriamente al narcotráfico: interviniendo las cuentas de esos empresarios y esos políticos que lavan dinero”.
Edgardo Buscaglia, analista del Instituto Tecnológico Autónomo de México y asesor en temas de seguridad de la ONU prevé así la falta de acciones contra los bolsillos del crimen organizado en el país que permiten acciones como la masacre de 16 estudiantes que festejaban la victoria de su equipo de fútbol americano en el estado de Chihuahua.
“El gobierno da palos de ciego en Juárez y en general pero no por ignorancia, sino por conveniencia política y económica”, comenta sobre acciones en los tres niveles de gobierno después de los hechos.
El presidente Felipe Calderón concluyó que más de 4,000 soldados y 23,000 elementos de la Policía Federal no son suficientes para detener las matanzas en Ciudad Juárez y dijo que ahora la apuesta va por la educación, el deporte y la cultura de los jóvenes de la entidad, 30% de los cuales ni estudia ni trabaja y son blanco fácil de los cárteles y las pandillas.
José Reyes Baeza, gobernador de Chihuhua, consideró que no puede dejar que se desangren solos los juarences y, en un arranque de solidaridad, anunció que en los próximos días trasladará la capital del estado de la ciudad de Chihuahua a Juárez para enfrentar hombro con hombro al narcotráfico que ha dejado en los últimos tres años 3,227 muertos.
Mantiene firme la decisión de la mudanza a pesar de la algarabía que desde la capital del país lanzaron diversos actores políticos: “Es inconstitucional”, dijo el líder del oficialista Partido Acción Nacional (PAN); “Que desaparezcan los poderes en Chihuahua”, pidió en un documento el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El alcalde de Ciudad Juárez, José Reyes Baeza, reconoció que el número de pandillas en la entidad (5,000, según la Procuraduría General de la República) rebasa la capacidad de las autoridades de combatirlas y que los muchachos se integran a ellas por hambre.
El Ministro de Gobernación
Ciudad Juárez/EFE — El secretario de Gobernación de México, Fernando Gómez Mont, se reunió ayer en Ciudad Juárez con familiares de 15 jóvenes asesinados el pasado 31 de enero por presuntos miembros del crimen organizado en una masacre que conmocionó al país.
Un portavoz de Gobernación (Interior) dijo a Efe que el ministro celebró encuentros con las familias de los jóvenes asesinados por presuntos sicarios y explicó que a lo largo del día tendrá reuniones privadas con distintas organizaciones y empresarios locales.
Durante su visita a Ciudad Juárez, la urbe más violenta de México con más de 2.600 homicidios en 2009, el alto funcionario no realizó declaraciones aunque está previsto que comparezca en rueda de prensa a última hora de hoy.
Mientras, los familiares de las víctimas se mostraron insatisfechos con la visita y aseguraron que desconfían de las autoridades y del manejo de las investigaciones sobre la masacre.
Algunos de los familiares expresaron su molestia por no haber recibido la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quien, sin embargo, se ha desplazado estos días para ver a los damnificados de las recientes inundaciones.
Inicialmente el Gobierno mexicano explicó a la prensa que los jóvenes “probablemente fueron asesinados por otro grupo con el que tenían cierta rivalidad”, lo que hizo que se pensara que eran pandilleros.
Posteriormente, las informaciones apuntaron a que los jóvenes no tenían relación con bandas organizadas.
Los padres de los jóvenes rechazaron hoy con firmeza que sus hijos formaran parte de bandas juveniles.
Los familiares de las víctimas lamentaron públicamente el resultado de las investigaciones, que por el momento sólo han servido para detener a dos personas.