El presidente Fernando Lugo (derecha), junto a su ministro de Economía, Dionisio Borda,en la sede del Gobierno.
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Asunción/EFE — El presidente Fernando Lugo rechazó ayer cualquier riesgo de una quiebra del proceso democrático en Paraguay al asegurar que las Fuerzas Armadas de su país “no se prestarán a ningún tipo de intentona".

“Yo les puedo asegurar, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, que institucionalmente no existe ningún peligro de golpe de Estado, por los menos promovido por el estamento militar”, afirmó Lugo a periodistas.

El gobernante respondió así ante una consulta sobre unos rumores de un acuartelamiento de militares y policías que corrieron el fin de semana, en medio de versiones de amenazas de bomba en centros nocturnos de Asunción.

Lugo dijo que esos rumores podrían estar vinculados al traslado por carretera de ocho tanques de fabricación brasileña que fueron reparados en una localidad del estado brasileño de Matto Grosso do Sul, en la frontera con Paraguay.

Los blindados fueron entregados la semana pasada en la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, a 540 kilómetros al noreste de Asunción, y fronteriza con la brasileña de Ponta Porá.

“Si alguien vio que venían los tanques (...) con una interpretación forzada, no se ha entendido bien. En este momento hay grupos de tanques que hacen su mantenimiento en la frontera no lejos de Pedro Juan Caballero”, indicó.

Lugo reconoció, sin embargo, que pueden haber “pequeños bolsones (grupos)” de militares que podrían “ser utilizados por la clase política”, pero aseguró que “institucionalmente las Fuerzas Armadas no se prestarán a ningún tipo de intentona golpista".

“Yo no creo que las Fuerzas Armadas paraguayas se puedan prestar a un retroceso histórico”, aseveró Lugo, quien también descalificó las declaraciones del secretario de relaciones internacionales del Partido Comunista Venezolano, Carolus Wimmer, quien advirtió de una presunta conspiración en Paraguay.