Una descarga de cuerno de chivo (rifles AK 47) y las vidas de Rosana, María y Linda, de 23, 22 y 10 años, terminaron dentro de una camioneta Ram 1500 que circulaba por una de las principales avenidas de Ciudad Juárez, Chihuahua, conducida por un hombre desconocido que también falleció a principios de octubre.
Justo un mes antes, Adriana Ruiz Muñiz, una guapa edecán de 30 años, fue raptada cuando se dirigía a su casa, ubicada al sur de la fronteriza Tijuana, y apareció dos días después en un basurero decapitada y con huellas de tortura.
Por la zona, también tres muchachas de menos de 20 años fueron disueltas en ácido el 2 de abril pasado en la ciudad de Mexicali, en Baja California, por el sicario y narcotraficante Antonio Grajeda Mendoza, "El Negro", quien confesó al Ejército sobre el paradero de las jóvenes desaparecidas en agosto de 2008.
La Secretaría de la Defensa Nacional reportó que en los últimos tres años han sido asesinadas un promedio anual de 165 mujeres por asuntos relacionados con el narcotráfico.
Sólo en este año Ciudad Juárez documentó 121 homicidios de mujeres.
Entre las más recientes ejecuciones con este perfil, en el estado sureño de Guerrero se suman cinco mujeres de entre 20 y 35 años de edad encontradas el pasado 23 de septiembre apiladas a un lado de la carretera entre Acapulco y Zihuatanejo.






