SAN SALVADOR, El Salvador.— En un acto público de desagravio, de reposición moral por los errores que como Estado se cometieron en el pasado, el presidente Mauricio Funes otorgó ayer una condecoración póstuma a seis sacerdotes jesuitas asesinados hace 20 años por los militare s en medio de la lucha contra la guerrilla.
"Significa levantar la alfombra polvorosa de la hipocresía y empezar a limpiar la casa de nuestra historia reciente", dijo el mandatario al entregar a los familiares de los jesuitas la orden nacional José Matías Delgado en el Grado de Gran Cruz Placa de Oro, la de mayor reconocimiento que concede El Salvador.
"Significa para mí retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad", expresó Funes que estudió la Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA) dirigida por los jesuitas asesinados por las fuerzas armadas salvadoreñas el 16 de noviembre de 1989.
El asesinato fue perpetrado durante una ofensiva del entonces guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del cual Funes fue el candidato presidencial en marzo de 2009.
Los jesuitas españoles Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Armando López, Juan Ramón Medrano, Ignacio Ellacuría y el salvadoreño Joaquín López, fueron ejecutados en el interior de la UCA.
Ellacuría, el entonces rector de la UCA, era una de las voces más importantes de la denominada "teología de la liberación" en América Latina e impulsaba la vía el diálogo para poner fin a la cruenta guerra civil salvadoreña, que concluyó con la firma de acuerdos de paz en 1992 y dejó 75,000 muertos y 12,000 desaparecidos.
La condecoración fue recibida por su hermano Juan Antonio Ellacuría, quien viajó desde España, al igual que la señora Catalina Montes que recibió la condecoración a nombre de su hermano Segundo Montes.Para Funes, que conoció de cerca a los sacerdotes, "su condena decidida a la violencia, que paradójicamente los llevó a la muerte, fue su último sacrificio a este país, un sacrificio que dio su fruto y contribuyó a que ahora podamos haber comenzado a construir la paz duradera".Un coronel, dos tenientes, un subteniente y cinco soldados, del Batallón Atlacatl fueron procesados por la matanza, pero en 1991 un jurado absolvió a siete de los acusados.El coronel Guillermo Benavides y teniente Yusshy Mendoza fueron encontrados culpables de la matanza, pero resultaron beneficiados con la ley de amnistía general emitida en 1993.El entonces presidente Alfredo Cristiani, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) emitió el decreto de amnistía pocas horas antes de que se divulgara un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, que responsabilizó a los altos mandos militares del asesinato de los jesuitas y de varias masacres de campesinos.El actual rector de la UCA, José María Tojeira, ha dicho que ellos han dado por "cerrado" el proceso en contra de los autores materiales, pero siguen reclamando el esclarecimiento de la autoría intelectual.En marzo de 2000, la UCA demandó ante la Fiscalía General de la República a Cristiani y a seis coroneles salvadoreños por la autoría intelectual del crimen, pero un tribunal de justicia de El Salvador rechazó reabrir el caso.






