TEMUCUICUI, Chile (AP) ” El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet está invocando una severa ley antiterrorista, heredada de la misma dictadura que encarceló y torturó a su padre y la mandó a ella al exilio, para lidiar con los brotes de violencia derivados de los reclamos de tierras ancestrales de los mapuches.

La ley permite extensos períodos de incomunicación, testigos secretos y aumentar entre uno y tres grados las condenas. La defensa no tiene acceso al sumario antes de 70 días y la fiscalía tiene seis meses o más para investigar.

"Estamos frente a una desventaja objetiva y se viola el justo proceso", afirmó el abogado Manuel Adolfo Montiel, defensor de mapuches.

Las autoridades recurren a esa ley porque las comunidades indígenas más combativas apelan a la fuerza, incluidos atentados y ocupación de tierras. Los indígenas, por su parte, se quejan de que la represión policial no respeta a ancianos ni niños.

Los conflictos mapuches son un dolor de cabeza para Bachelet, que deja el gobierno en marzo y ostenta una popularidad del 78%, porque recibe quejas de organismos internacionales, como Unicef y la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, por el uso de la ley y las denuncias de malos tratos a niños.

Un recorrido por corresponsales de agencias noticiosas por La Araucanía, 650 kilómetros al sur de Santiago, incluida Associated Press, permitió observar huellas de la represión, conversar con dirigentes encarcelados y visitar comunidades indígenas.

Consultado telefónicamente por la AP, el ministro de Asuntos Indígenas, José Viera Gallo, dijo que se invoca la ley únicamente "cuando hay actos terroristas como disparar a personas, quemar autobuses, maquinarias".

El poder judicial emplea esa ley sólo a pedido del gobierno.