TIJUANA, México (EFE).— Soldados del Ejército, la Marina y policías federales y estatales asumieron hoy el control del orden en las calles del este de Tijuana, ciudad mexicana fronteriza con San Diego (Estados Unidos) que está sumida en una grave ola de violencia por la acción de las bandas criminales.
La medida, anunciada por el alcalde de la localidad, Jorge Ramos, durará un mes y forma parte de un nuevo esquema de seguridad acordado por los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) para combatir la escalada criminal y capacitar de forma intensiva a los cerca de dos mil policías municipales existentes.
"No es una militarización de la ciudad", aclaró Ramos, que no obstante anunció que aumentarán los patrullajes de militares y agentes federales apoyados por un "grupo seleccionado" de municipales designados por la dirección de la policía local.
El edil informó asimismo que la nueva estructura de vigilancia ha sido implementada en cuatro de las nueve delegaciones de la ciudad: Centenario, Cerro Colorado, La Presa y La Mesa.
Una quinta delegación, la de Sánchez Taboada, estará a cargo de la Policía Estatal Preventiva, dijeron fuentes oficiales.
Ramos no reveló el número de agentes castrenses, federales y estatales desplegados con este programa, aunque aclaró que "serán los suficientes" para atender todos los hechos que se presenten.
La iniciativa, se extendió, será coordinada por Daniel de la Rosa Anaya, el secretario de Seguridad Pública del estado de Baja California, donde se encuentra ubicada Tijuana, en coordinación con el director de la policía municipal, Julián Leyzaola.
Mientras tanto, los agentes locales recibirán una formación especial en el Instituto de Capacitación y Adiestramiento de la Policía del estado y se les aplicarán exámenes de confianza.










