El Departamento de Vivienda y particularmente su División de Inspecciones de Edificios le han fallado a miles de residentes de viviendas de alquiler en Los Ángeles. Se trata de un inframundo de paredes descascaradas, goteras interminables, ratas, cucarachas y otras plagas inmundas impropias de una urbe del primer mundo que los inspectores parecen no ver o que por una serie de deficiencias del código de vivienda son incapaces de erradicar.
Tal es la evaluación de una alianza de organizaciones defensoras del inquilino, que le han dado una calificación de "F" —reprobado— al Ayuntamiento en su labor de vigilar porque se cumplan las normas higiénicas y de seguridad mínimas en multifamiliares y en otros inmuebles de arriendo.
Agrupadas en una sola sombrilla, Right to the City, asociaciones como Unión de Vecinos, ¡Comunidad Presente!, Koreatown Inmigrant Workers Alliance y otras, dieron a conocer ayer los resultados de un sondeo llevado a cabo el año pasado que permitió a 481 residentes pintar un cuadro de sus condiciones de vida.
El sondeo se llevo a cabo en Koreatown, el Sur de Los Angeles y Boyle Heights.
Según la consulta, 65% de las casas están infestadas de alimañas y adolecen de problemas estructurales, 61% de los inmuebles presentan problemas de mantenimiento o de seguridad, la mitad tiene problemas de fontanería, y 71% de los inquilinos afirman tener problema de deterioro de paredes y cielos rasos.
La presentación del estudio se llevó frente a una residencia en la avenida Westmoreland, en el vecindario de Pico-Unión, que según los miembros de la coalición se derrumbó seis meses después de haber recibido el visto bueno de parte de los inspectores de la ciudad.





