Las tarifas de Metro subirían un 20 % el 1 de julio. Archivo/La Opinión
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Si el 1 de julio entra en vigor un alza de cuotas de 20 % en el servicio de autobuses de Los Ángeles, Rosa Miranda tendrá que comprar menos comida para su familia. En su despensa no habrá leche, jugo, cereal, frijoles, ni tortillas, anticipó.

Para esta mujer originaria del estado mexicano de Hidalgo el ayuno que ayer inició en protesta por el cambio de tarifas es sólo un avance de lo que enfrentará su familia. Su meta es permanecer sin probar bocado por lo menos hasta el 27 de mayo, fecha en que autoridades del transporte decidirán si continúa el aumento.

"Las malas decisiones nos obligan a los pasajeros a quedarnos sin alimentos para pagar aumentos que ellos proponen y apoyan", reprochó Miranda, madre de tres hijos y residente de Westlake.

Cinco miembros del Sindicato de Pasajeros (BRU) iniciaron ayer una huelga de hambre en el parque de la Placita Olvera hasta que la Dirección Metropolitana de Transporte (Metro) detenga un incremento de cuotas y un recorte de 380 mil horas de servicio en el sistema de buses.

"Esta propuesta pasa en el contexto de una recesión terrible, la más terrible que hemos visto en 70 años; cuando el gobernador Arnold Schwarzenegger está proponiendo eliminar [programas de asistencia] en California", indicó Esperanza Martínez, una activista que se sumó al ayuno denominado Hambre por la justicia.

Frente a la entrada principal de Union Station, el corazón del sistema de transporte en Los Ángeles, los manifestantes colocaron casas de campaña para pasar la noche.

Karlamaría Aguilar, una universitaria de 20 años, espera resistir el ayuno sólo bebiendo agua. "Es una injusticia", dice sobre la propuesta de Metro. "Muchos no tienen trabajo, ¿cómo van a dar ese dinero que no tienen?", mencionó.