Eréndira Solís, una operaria de maquila, manejó tres horas desde Tecate, Baja California, con su hijo de tres años y medio para presenciar el desfile navideño anual en Hollywood.
"Le gusta todo, las luces, las bandas, sobre todo el Santa Claus", dijó refiriéndose a su vástago. Bien abrigado el chiquillo esperaba la llegada del famoso personaje. Ya habían desfilado varias bandas, y cachiporristas.
La banqueta y parte de la calle en la intersección de Hollywood y Vine, la habían ganado ya miles que desafiaron las rachas de frío para presenciar una marcha que sólo ocurre una vez al año.
Juan Carlos Álvarez, un salvadoreño casado con guatemalteca que vive en Long Beach, se convirtió espectador del evento navideño sin haberlo planeado.
"Mis sobrinos andan de turistas. Querían venir a ver las estrellas, pero nos encontramos con esta sorpresa".
Álvarez vive en el sur de California desde 1988, pero fue hasta ayer que ha visto por primera vez el desfile.
Este es una de las tradiciones más antiguas, si cabe hablar de antiguedad en Los Angeles: se celebra desde 1928. Bandas, carrozas, artistas y famosos se lucen por las dos millas del recorrido, que inicia frente al Teatro Chino y el complejo Hollywood y Highland, sigue por el bulevar Hollywood hasta la Avenida Vine, y baja por esta hasta el bulevar Sunset donde concluye.
El gran mariscal ayer fue el presentador de televisión Larry King, que concluye este año su labor al frente de su programa nocturno de entrevistas en la cadena CNN. Un cortejo de estrellas de hace unas décadas, como Dick Van Dyke y Stephanie Powers, se unieron a él y a otros astros de nueva generación. Entre estos Danny Trejo, estrella de la producción Machete.
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