En una ciudad tan diversa como Los Ángeles, el idioma pudiera representar uno de los principales retos en el manejo de una emergencia ante la alta probabilidad de que un desastre natural ponga en jaque a los servicios de rescate, refiere un estudio único en su tipo realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad Drexel, en Sacramento.
El estudio, titulado California’s Emergency Preparedness Efforts for Culturally Diverse Communities: Status, Challenges and Directions for the Future", indica que en el estado se han logrado avances importantes para preparar a los diversos grupos étnicos para un desastre natural de gran magnitud y es líder a nivel nacional, pero que aún persisten fuertes barreras, como el idioma, para hacerles frente a eventualidades como incendios, inundaciones, terremotos o brotes infecciosos.
En todo el condado, según un proyecto de análisis sobre la diversidad del lenguaje a cargo del profesor Vyacheslav Ivanov, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se han identificado 224 idiomas.
El análisis de UCLA detecta también que hay alrededor de 180 publicaciones en diversos idiomas y que en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) se tienen registrados 92 idiomas entre sus alumnos.
El estudio de la Universidad Drexel destaca también que las personas responsables de responder y prepararse ante las emergencias coinciden en que los esfuerzos por mantener lista a la población se pueden entorpecer ante la crisis en los presupuestos.
El doctor Dennis Andrulis, director del Centro para la Igualdad en la Salud y uno de los autores del estudio, señala en su informe que ante el inminente fenómeno de El Niño presente y el posible rebrote de la influenza tipo A H1N1, el estado podría ver impedido sus esfuerzos de preparar a la población ante los recortes que se han hecho a las diversas agencia de respuesta a las emergencias.







