Impulsar a los estudiantes latinos para que se decidan a cursar y terminar una carrera en el área de medicina ya era una tarea difícil. Pero la crisis podría hacer que ahora se torne más complicado.
Un programa del Instituto de Medicina Howard Hughes, de UCLA, que coloca por seis semanas a estudiantes de secundaria en laboratorios profesionales de Odontología, está ahora en aprietos económicos.
El director del programa, Marvin Marcus, está preocupado por el futuro, pero orgulloso del trabajo de sus estudiantes. "Nos van a cortar el presupuesto el año que viene. Yo espero que no tengamos que cortar el número de estudiantes".
Muchos de los estudiantes, como Jessica Juárez de la preparatoria de San Fernando, serán los primeros en sus familias en lograr una educación universitaria. "Mi mamá está muy feliz", dijo Juárez, arreglando su bata de laboratorio. "Ella nunca tuvo una oportunidad así".
Pese a los problemas económicas que avisora, Marcus, está orgulloso del trabajo de sus estudiantes.
"En este clima económico, aunque el instituto Howard Hughes tiene bastantes dinero, está dañado como todos por la recesión", dijo.
Explicó que el costo mayor del programa son los dormitorios de UCLA en que los estudiantes viven por seis semanas, pero opina que esto es una parte esencial que no deben eliminar.
"Hay mucho valor en integrarse a la comunidad del campus", dijo. "Muchos de los jóvenes nunca han estado fuera de su barrio. Se puede ver un gran crecimiento en ellos durante el verano".
La experiencia
Los estudiantes están de acuerdo con Markus. "Vivir acá es muy diferente para mí", aseguró Juárez. "Nunca he vivido afuera de mi casa, y creo que la experiencia me ayudará para ir a la universidad".
Agregó que " vengo de una escuela donde el 95% latino de los estudiantes son latinos , y ahora tengo más confianza para relacionarme con gente diversa".
Juárez está estudiando las causas de úlceras orales con el doctor Francesco Chiappelli. Dice que su preparatoria no tiene muchos recursos, especialmente en las ciencias, y que este programa es la clave para lograr su sueño de graduase de una universidad y convertirse en pediatra. "Me interesa cómo funciona el cuerpo, y quiero trabajar con mis propias manos".
Rigo Martínez, quien labora en la manipulación de genes para combatir tumores, relató que este programa ha sido importante para él, como "una prueba de la vida universitaria" y además, un paso importante para lograr su meta de bioingeniería en UCLA o otra universidad.
Martínez y su compañero Jamal Matthews, de Long Beach, explicaron la importancia de la atención que están recibiendo en el programa. Dicen que en sus preparatorias, las clases de ciencia tienen 35 estudiantes o más y no hay recursos para todos.
Bellín Enríquez, de San Fernando, fue aceptada al programa por su ensayo sobre enfermedades comunes en grupos latinos. Ahora está haciendo investigaciones que un día pueden derivar en nuevos medios para hacer crecer nuevamente el hueso humano. "Estoy muy emocionada de trabajar al mismo nivel que los estudiantes de UCLA", dijo. "Mi familia está muy orgullosa de mí".
En la actualidad, sólo siete por ciento de los estudiantes de medicina en EEUU son latinos, y sólo cinco por ciento de los doctores de California pertenecen a esta etnia, aunque los hispanos componen la tercer parte de la población del estado, según un estudio de California Health Workforce Studies.
Marcus opina que el programa puede combatir esta tendencia. "Queremos crear una nueva generación de profesionales que entiendan la cultura de sus clientes. El concepto no es solamente poner unos estudiantes en un laboratorio, sino también prepararles sinceramente para una carrera en medicina".
Pese a algunas dudas iniciales, el programa ha disfrutado de mucho éxito. "Cuando los profesores se enteraron que un grupo de jóvenes vendría a trabajar en sus laboratorios, pensaron que sería un desastre", recordó Marcus. "Pero después del primer grupo, el verano pasado, me dijeron que estos estudiantes son mejores que sus estudiantes graduados".
De los seis estudiantes latinos del año pasado, cuatro ahora están en UCLA —una universidad muy competitiva que sólo acepta a ocho por ciento de los candidatos.
En unas semanas, esos estudiantes van a presentar sus investigaciones en la reunión regional de la Asociación Estadounidense para el Avance de las Ciencias, en San Francisco.
"Entrar a una universidad es muy difícil ahora, especialmente para los estudiantes de las minorías", dijo Marcus. "La recesión hace más daño a jóvenes como estos, pese a que ellos necesitan más este tipo de programas".