Manifestación de más de un centenar de trabajadores ‘lavacarros’ frente a negocio en Hollywood (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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Hasta hace un par de años era una población de trabajadores invisibles; ayer una congresista, el presidente de la federación sindical más poderosa del país, religiosos de varias denominaciones y decenas de personas se volcaron a Hollywood para darles su apoyo.

Son los lavadores de automóviles (ellos se hacen llamar "carguacheros") y poco a poco han empezado a organizarse, explicó Pedro Guzmán, un trabajador de origen hondureño que ha lavado, aspirado y pulido vehículos por once años en la capital del automóvil. Hace seis años y medio empezó a tratar de organizar a sus compañeros en Vermont Hand Wash, la empresa para la que trabaja.

"La lucha no es sólo por los trabajadores de la Vermont, sino por todos los trabajadores de California", dijo Guzmán antes de pasar a la tarima donde se dirigió al centenar de simpatizantes que se concentró frente al negocio.

La actividad de ayer fue organizada por la Federación del Trabajo de California, la Campaña para Organizar a los Lavacarros (CLEAN) y la Federación del Trabajo de Los Ángeles.

"Los negocios de lavacarros son sencillamente talleres de trabajo esclavizado — sweat-shops — que operan a la vista de todos", según Henry Huerta, miembro de CLEAN.

Hace unos meses, el abogado de la Alcaldía de Los Ángeles emplazó judicialmente a los propietarios y a uno de los gerentes de Vermont Hand Wash, que manejan una cadena de negocios similares en el sur de California. La demanda consta de 220 cargos que incluyen conspiración, robo y escamoteo de los salarios de los trabajadores de esas empresas y amenazas con un machete y un garrote contra algunos de ellos.