Una imagen inusual apareció ante los ojos de quienes pasaban ayer por la mañana por la calle Spring, en Los Ángeles: una pequeña réplica del muro fronterizo, construida por estudiantes, colocada frente a las oficinas de la senadora Barbara Boxer.
Uno a uno los "ladrillos", que eran cajitas de cartón pintadas de rojo con leyendas contra la asignación de recursos para la construcción del muro, y por una reforma migratoria, fueron colocados sobre la acera hasta armar una pared en la que se leían algunas peticiones: "Soluciones reales, no muros", "Aprueben el Dream Act", "Dinero para escuelas, no para muros".
"Nos sentimos muy decepcionados por la senadora Boxer porque aprobó la construcción de 700 millas del muro", comentó Ana Albarrán, estudiante de secundaria en referencia a la enmienda sometida a votación la semana pasada en el Senado que otorga cerca de 2,200 millones de dólares para este fin. Tanto Boxer como Diane Feinstein, la otra senadora por California, votaron a favor.
"Estamos destinando millones de dólares a eso en vez de dárselos a las escuelas o a Medicare", agregó Albarrán, indignada. Unos quince estudiantes que la acompañaban mostraban carteles con leyendas en alusión a la falta de recursos para educación.
"No es necesario y no sirve de nada, porque la gente de todas formas sigue viniendo; la diferencia es que ahora se mueren en el desierto", dijo por su parte María Meléndrez, también estudiante de preparatoria. "Ese dinero debería destinarse a escuelas de verano; muchas no han podido funcionar por falta de fondos. Se necesitan más aulas en lugar de una pared".
Después de la protesta en el exterior, un grupo de jóvenes acompañados por representantes de la Coalición de Los Ángeles para los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), fue recibido por miembros del equipo de Boxer.








