Llegó de Nueva York a Los Ángeles porque allá se quedó sin chamba. "Me dijeron que acá había mucho trabajo, pero ya llevo dos meses y no he encontrado un trabajo estable", comentó Adriana, una mujer hondureña a quien ya se le venció su permiso de trabajo TPS y se siente desesperada porque tiene que mantener a sus dos hijos que siguen en Centroamérica.
En los últimos dos meses sólo ha trabajado un par de semanas, en restaurantes, donde le pagaban menos de 20 dólares al día.
"He andado buscando por todos lados, se me ha hecho muy difícil, me paso los días recorriendo las calles, en las paradas de los buses, en los periódicos, pero no encuentro nada", comentó esta señora.
El caso de Adriana es el claro ejemplo de cómo la crisis económica por la que atraviesa el país ha estado afectando a la población y principalmente a las mujeres, como lo revela un reporte del Congreso federal dado a conocer ayer.
Según el análisis de las estadísticas del trabajo en el país presentado por el Joint Economic Committee (JEC), un organismo dependiente del Congreso, las mujeres trabajadoras —de manera particular las que tienen a su cargo la manutención de la familia— representan al grupo poblacional con mayor índice de desempleo de los últimos meses.
Más aún, el reporte precisa que son las mujeres de los grupos minoritarios las que más han sufrido las consecuencias de la actual crisis económica.
De acuerdo con el estudio titulado "Mujeres en la recesión", madres trabajadoras enfrentan altos niveles de desempleo, las familias tienden cada vez más a ser dependientes del trabajo de la mujer para la manutención de los hijos.








