Un comercial de la campaña de Arnold Schwarzenegger en 2003, cuando buscaba destituir y desbancar al demócrata Gray Davis de la silla ejecutiva en Sacramento, muestra a un Arnold más joven, con su sonrisa de Hollywood, prometiendo "regresar California a su esplendor".
"Esta histórica elección ocurre porque hay una desconección total entre los californianos y sus líderes", dijo el entonces candidato a gobernador, quien prometió "romper las tarjetas de crédito", no gastar más de lo que recibimos y reformar el sistema de California para que "refleje las necesidades de la gente".
Concretamente, Schwarzenegger prometió, aparte de resolver los problemas fiscales de California, recortar el costo de la licencia de vehículos (VLF) que Davis había aumentado y revertir las licencias de manejar para indocumentados que se habían aprobado poco antes.
California tenía un déficit de 15,000 millones de dólares, un déficit estructural que significa que el estado lleva años gastando más de lo que recibe.
Adelantando la película hasta hoy, vemos a un gobernador Schwarzenegger luchando por otra elección, la especial de hoy, donde presenta seis iniciativas electorales para evitar un mayor desastre presupuestario del que ya existe, con un hueco presupuestario igual o mayor del que había en 2003.
Por pura coincidencia, hoy martes también aumenta de nuevo la VLF o licencia de vehículos que el gobernador cortó de un plumazo tras llegar al poder, cercenando 6,000 millones de dólares del presupuesto y ahondando el problema estructural. A partir de hoy, crecerá en un 40%.
Promesa cumplida
Lo único que permanece de sus promesas originales es el haber privado a los indocumentados de una licencia de conducir.
"Es un logro algo triste, porque parece que lo único logrado es haberle quitado las licencias para indocumentados", señala Kevin Johnson, profesor de la Universidad de California en Davis.
"Y la situación no es muy diferente a la que existía con el anterior gobernador: un gran déficit, el costo de la licencia para vehículos aumenta, hay nuevos impuestos en puerta, etc".
Aún le falta alrededor de un año y medio para finalizar su último período, pero si el gobernador Schwarzenneger sigue por el camino que va, señalan expertos, su gestión será, con pocas y contadas excepciones de algunos logros en el aspecto medio ambiental, considerada un rotundo fracaso.
"Su legado es que no ha logrado nada de lo que prometió", señala Jaime Regalado, del Centro para el Estudio de Política Pat Brown. "Particularmente, no ha hecho nada para cambiar la condición fiscal del estado, ni tampoco logró cambiar el partidismo en Sacramento, otra de sus promesas".
Naturalmente, no toda la culpa es del gobernador. Pero esas fueron sus promesas, señalan los observadores. Además, ni él ni la legislatura demócrata tienen ninguna credibilidad entre los californianos en este momento. Las encuestas muestran niveles de aprobación de 30 y algo para ambos.
Tony Quinn, un consultor republicano de Sacramento señala que no es que Schwarzenegger haya sido una falla total. "Creo que prometió cosas demasiado dificiles y las hizo sonar como si fueran fáciles", dice Quinn. "Al mismo tiempo, no se concentró en las tareas dificiles de gobernar, el presupuesto, recortes, etc".
Sin duda no le ayudó la oposición de la mayoría demócrata pero tampoco, el desprecio de la minoría republicana, que nunca lo vio realmente como uno de los suyos. Su insistencia en moverse hacia el centro político no logró que la retórica en Sacramento se moderara.
SI hoy las iniciativas en la boleta pierden, como se espera, con excepción de una que congela los salarios para los políticos del estado, el gobernador y la legislatura estatal tendrán que regresar a la mesa de negociaciones y muy probablemente, tomar medidas radicales, principalmente recortes y aumentos de impuesto.
"Estoy comenzando a creer lo que viene diciéndose desde hace algún tiempo, que California está volviéndose ingobernable", señala Sherry Bebitch Jeffe, profesor de USC. "¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un gobernador efectivo?"
En todo caso, Schwarzenegger no fue el salvador de California que prometió ser en 2003 y es dificil imaginar que la historia le otorge demasiados logros, señalaron los expertos.
Aun si ocurriera un milagro y las medidas de la elección especial de hoy ganaran, ni los problemas presupuestales estarian resueltos ni Schwarzenegger sería tampoco el gobernador exitoso que muchos esperaban en 2003.