Los caseros se están viendo obligados a hacer muchas concesiones para encontrar o mantener a sus inquilinos, incluyendo el reducir el cobro de renta.[Foto: Archivo/La Opinión]
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Contraviniendo el razonamiento de que los embargos y las dificultades de compra fortalecen el mercado de alquiler, en el sur de California cada vez hay más carteles de "se renta".

"Tan sólo en el condado de Los Ángeles, 41 mil personas dejaron sus apartamentos el año pasado", señala Delores Conway, directora del pronóstico Casden para el Sur de California del Centro Lusk en USC, cuya última edición se presentó ayer en Los Ángeles.

Según Conway esa cifra contrasta con los 29 mil inquilinos que entraron en dicho mercado en los últimos cinco años.

Si a ello se suma que en 2008 entraron al mercado de alquiler unas 7,526 unidades y que este años se estima estrarán 5,500 más, el resultado es una la presión a la baja en los precios de renta, y un aumento en el número de vacantes.

En promedio los alquileres en el condado bajaron un 3.8% en 2008, con caídas más marcadas en zonas como Hollywood (-8.1%) o el valle de San Fernando (-6.1%).

"Los caseros se están viendo obligados a hacer muchas concesiones para encontrar o mantener a sus inquilinos", dice Conway, quien prevé que la tendencia continuará consolidándose durante este año hasta que el mercado de renta comience a estabilizarse en 2010.

Pero si se toma en cuenta que unas 236 mil familias perdieron su vivienda el año pasado en California a causa de la oleada de embargos, y que otras muchas no pueden plantearse comprar debido no sólo a las dificultades para conseguir préstamos, sino a la inseguridad laboral, ¿a dónde van los inquilinos que dejan sus apartamentos?