Lilia Aguilar. [FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión]
Virginia Gaglianone/ virginia.gaglianone@laopinion.com
Todas las tardes, cuando los niños del área de Rampart —alrededor del parque Lafayette de Los Ángeles— salen de la escuela tienen un lugar adonde ir, un lugar donde reciben ayuda para hacer su tarea escolar y todo tipo de clases extracurriculares, desde guitarra y coro hasta computación, arte y cerámica. Y todos los días, desde hace siete años, Lilia Aguilar está allí para recibirlos.
Desde 2001, esta mujer destacada trabaja como voluntaria del programa para después de escuela Heart of Los Angeles (HOLA), organización sin fines de lucro que ayuda a los niños a realizar sus tareas, ofrece clases diversas y que durante el verano organiza paseos e imparte clases de natación, tenis y futbol.
La institución también ofrece clases de comida para niños y padres, en las cuales se enseña a preparar comidas saludables y a mantener una buena nutrición.
Lilia Aguilar supo del programa a través de su hijo Diego, quien tiene 11 años. En ese entonces, el programa se acababa de mudar a su actual ubicación, y desde el comienzo, Aguilar se ofreció como voluntaria. En un principio, repartía volantes a otras familias para promocionar el programa que ahora tiene lista de espera.
Todos los jueves, Aguilar prepara decenas de sandwiches de cacahuate y mermelada o de mortadela y queso para la Mesa de Sandwiches, un programa para los niños y padres de HOLA. Los sandwiches siempre se terminan, asegura Aguilar.
"Los niños incluso se comen los sandwiches hechos con las tapas del pan y me dicen ‘no me importa que sea la tapa porque tengo mucha hambre’", señala Aguilar quien ha preparado aproximadamente 50 mil sandwiches desde que colabora con esta tarea.
Si bien el servicio de la Mesa de Sandwiches abre sus puertas a las 3:00 p.m., Aguilar llega una hora antes para asegurarse que los más pequeños no se queden sin su comida.
Originaria de Guanujo, Ecuador, explica que ella siempre quiso ayudar pero que nunca supo cómo hacerlo pues sus recursos eran limitados.
"Este programa es muy importante porque ayuda a que los niños no estén en las calles, y gracias a él los padres no se tienen que preocupar por saber qué están haciendo sus hijos cuando no están en la escuela", explicó.
Aguilar tiene tres hijos, una hija de 36 años y un hijo de 34 que viven en Ecuador, y un pequeño de 11 años que vive con ella.
Previamente trabajó tres años como voluntaria en una escuela charter sirviendo desayunos y almuerzos para los niños.
En la actualidad también trabaja como voluntaria en la escuela Monseñor Oscar Romero, donde se asegura que todos los niños reciben comida.
Virginia Gaglianone/ virginia.gaglianone@laopinion.com
Todas las tardes, cuando los niños del área de Rampart —alrededor del parque Lafayette de Los Ángeles— salen de la escuela tienen un lugar adonde ir, un lugar donde reciben ayuda para hacer su tarea escolar y todo tipo de clases extracurriculares, desde guitarra y coro hasta computación, arte y cerámica. Y todos los días, desde hace siete años, Lilia Aguilar está allí para recibirlos.
Desde 2001, esta mujer destacada trabaja como voluntaria del programa para después de escuela Heart of Los Angeles (HOLA), organización sin fines de lucro que ayuda a los niños a realizar sus tareas, ofrece clases diversas y que durante el verano organiza paseos e imparte clases de natación, tenis y futbol.
La institución también ofrece clases de comida para niños y padres, en las cuales se enseña a preparar comidas saludables y a mantener una buena nutrición.
Lilia Aguilar supo del programa a través de su hijo Diego, quien tiene 11 años. En ese entonces, el programa se acababa de mudar a su actual ubicación, y desde el comienzo, Aguilar se ofreció como voluntaria. En un principio, repartía volantes a otras familias para promocionar el programa que ahora tiene lista de espera.
Todos los jueves, Aguilar prepara decenas de sandwiches de cacahuate y mermelada o de mortadela y queso para la Mesa de Sandwiches, un programa para los niños y padres de HOLA. Los sandwiches siempre se terminan, asegura Aguilar.
"Los niños incluso se comen los sandwiches hechos con las tapas del pan y me dicen ‘no me importa que sea la tapa porque tengo mucha hambre’", señala Aguilar quien ha preparado aproximadamente 50 mil sandwiches desde que colabora con esta tarea.