En el mercado Grand Central, sobre la calle Hill, se acabó la época de pasillos repletos de clientes, taquerías llenas de comensales, mostradores abarrotados y mandiles cargados de dólares.
"No es negocio, casi estamos trabajando de gratis", comenta don Jerónimo Reyes, quien por el arrendamiento de dos locales de frutas y legumbres paga casi 10,000 dólares mensuales.
El contrato incluye renta, mantenimiento y publicidad, pero ya no puede más.
En ese centro comercial, a medida que empeoró la economía creció el descontento de un grupo de más de 30 comerciantes. No quieren pagar tanto en un período "de vacas flacas", donde las ventas cayeron 50%.
La última acción fue no enviar el pago correspondiente al mes de febrero, por supuestamente no encontrar una respuesta de los propietarios a la petición de un descuento. En consecuencia, algunos han recibido advertencias de desalojo para la semana entrante.
A mediados de 2008, los comerciantes solicitaron a la empresa The Yellin Company, LLC, dueña del centro comercial, rebajas de 30% en renta, 30% mantenimiento y eliminar el pago por publicidad.
"No queremos no pagar la renta, ni nos estamos poniendo agresivos. Queremos dialogar razonablemente y que vean que la situación económica nos está afectando", comentó Sara Clark, dueña de la joyería Grand Central, desde 1983.
En el mercado Grand Central hay 88 locales de comida, frutas, legumbres, abarrotes y artículos. Desde hace muchos años se ha convertido en un centro de compras muy visitado por la comunidad hispana en este condado.
Según informes de los locatarios, por un espacio comercial se puede pagar hasta 8,000 dólares; una fortuna en medio de una depresión económica.
De acuerdo con una advertencia de desalojo que la gerencia del mercado envió al local de cambio de cheques The ‘A’ Home Loans Inc., ésta se muestra abierta a aceptar pagos parciales para evitar terminar con el contrato abruptamente.
"Si los arrendatarios hacen pagos parciales, el propietario aprueba que cada pago no constituirá renunciar a ningún derecho", explica el escrito, con fecha del 11 de febrero del año en curso.
La Opinión buscó sin éxito comunicarse en repetidas ocasiones con Anne Peaks, propietaria de la empresa The Yellin Company, LLC.
En tanto, los comerciantes no quieren quitar el dedo del renglón.
"Todo mundo sabe que firmamos un contrato y tenemos que respetarlo. Lo que queremos es llegar a un acuerdo con la dueña, que nos diga cuándo quiere su mercado vacío para dejárselo así", indicó Armando Ramos, quien administra un local desde hace tres años .
Ayer al medio día, cuando muchos trabajadores del centro de Los Ángeles salen a comer, se observaron pocos clientes en los restaurantes del lugar.
"El mercado está vacío", dijo Ramos. "Hay varios locatarios que llevan dos, tres meses o más atrasados en sus rentas".
"Le estamos diciendo [a la gerencia] que es preferible que deje de percibir 15 mil ó 18 mil dólares en renta, pero que todos concluyamos el año sin tener que cerrar".
Según consta en un croquis de la gerencia, más de 20 espacios permanecen vacíos. Paulatinamente han sido abandonados, sin que nadie decida ocuparlos nuevamente.
"Estamos pidiendo una consideración, que se pongan en nuestros zapatos", comentó doña Sara Clark, quien manifestó que pagar la renta de su puesto ha utilizado tarjetas de crédito y préstamos de familiares.
Lo mismo ha hecho Jerónimo Reyes, quien ha reducido la cantidad de empleados de ocho a cinco. "Si hubiera ingresos no habría problemas en pagar las cuotas, pero actualmente la situación está difícil", insistió.
El horario de trabajo de Reyes es de 6:00 a.m. a 8:00 p.m., "para poder sacar para la renta y gastos de uno; y nada más".
En un documento entregado a este medio consta que la administración habría bajado el pago de publicidad un 50% desde el 30 de julio de 2008. Pero no se aceptó el resto de las peticiones, recalcó Ramos.
Ayer, un memorándum distribuido entre los arrendatarios, la empresa propietaria insiste en agendar entrevistas individuales para discutir inquietudes "particulares".
"La gerencia no discutirá asuntos relacionados con la renta en grupo", dice el escrito.
"Esperamos, en un clima de respeto y discusión cívica, tratar la desinformación entre arrendatarios del mercado Grand Central y asegurar que ingresos suficientes sean generados para mantener el mercado abierto y en funcionamiento para todos", menciona.
Para Ramos, los locatarios están dispuestos a sentarse en la mesa de negociación, pero es la administración la que se niega a llegar a buenos términos.
"Vivimos para pagar, mucha gente está perdiendo su casa, estamos en el dilema de pagar la casa o pago el negocio", afirmó.