La reestructuración que plantea la Junta Directiva del Sistema Universitario Cal State pone en riesgo las oportunidades de educación para las futuras generaciones, denunció la Asociación de Catedráticos de California (CFA).
Al publicar ayer un reporte sobre la situación en Cal State University (CSU), la CFA criticó al rector Benjamin Quillian y al Consejo Administrativo al considerar que hay una falta de liderazgo para enfrentar a los políticos que están mermando la educación pública al quitar recursos.
En vez de cuestionar los recortes de presupuesto, señala la agrupación de docentes, el rector y los miembros del consejo han acatado esas medidas de manera callada y han asegurado que CSU puede manejar esas reducciones de recursos.
"Esa postura pública de los dirigentes universitarios ha hecho ver como aceptables los devastadores recortes de fondos estatales y que inevitable y repetidamente se incrementen las colegiaturas", señala el documento titulado "Restructurando al CSU, o despedazándolo".
Lillian Taiz, presidenta de la CFA, indicó que el reporte busca enfatizar que la administración de CSU no ha tomado cartas en el asunto para confrontar a los líderes estatales o por lo menos educar a la población sobre el costo de las medidas adoptadas por los legisladores con relación al presupuesto.
"Es vez de hacer eso, han emprendido una misión que llaman ‘reestructuración’ de la universidad, lo cual afectaría profundamente las oportunidades de educación para las generaciones por venir", aseguró Taiz.
Esa "reestructuración", dijo la dirigente de la CFA, va más allá de ajustarse el cinturón en tiempos difíciles, sino que se trata de un cambio radical en la misión del sistema educativo que no está siendo llevado al debate público.
"El acceso a la educación superior de calidad está en proceso de desaparecer", advirtió Taiz.
La "reestructuración" a la que hace referencia la CFA, se refiere a los ajustes que ha tenido que hacer la Junta Directiva de Cal State cuando su presupuesto se redujo considerablemente y aprobó aumentar el costo de las matrículas, despedir personal y limitar clases.
La Opinión se comunicó con la Rectoría de CSU, pero al cierre de esta edición no se recibió comentario sobre el informe de la CFA, que es la agrupación más grande de docentes en el estado con unos 23 mil miembros.
En palabras de un estudiante de ingeniería aeronáutica en Cal State Pomona, lo que está pasando es una inacción de los directivos universitarios.
"La administración no está peleando por nuestras escuelas ni por los estudiantes ni por los maestros", criticó Rubén Vázquez, de 20 años de edad. "Los administradores sólo dicen que está bien, y pues el gobierno y los legisladores van a pensar que pueden recortarnos todo lo que quieran en nuestras escuelas".
Para Vázquez, que cursa su tercer año como estudiante universitario, el futuro es desalentador para las futuras generaciones, porque cada semestre aumentan las cuotas de inscripción.
"Además porque se hace más difícil agarrar clases, yo personalmente me estoy quedando más tiempo en la escuela y creo que va a ser más difícil para los estudiantes que están en high school y que buscan inscribirse en Cal State, porque están limitando el número de estudiantes que están entrando", agregó el estudiante.
David Bradfield, profesor de arte en Cal State Domíguez Hills, dijo que los cambios que está haciendo la directiva de CSU no están encaminados lidiar con la crisis económica, sino a hacer más pequeña a la universidad y que los intereses de corporaciones puedan meter mano.