Aunque la noche del viernes competían entre sí en la arena deportiva, las escuelas secundarias Garfield y Roosevelt, ambas en el Este de Los Ángeles, tienen algo en común: una alta tasa de abandono de sus estudiantes.
Un 57% y 56%, respectivamente, de los jóvenes que asisten a sus clases dejan la escuela sin haber conseguido el diploma de graduación.
"Cada uno de estos abandonos supone una vida sin posibilidades de futuro, y contribuye a perpetuar la pobreza crónica de esta comunidad’, dice Robert Zardeneta, director ejecutivo de Comunidades de Los Ángeles, luchando por la unidad y la acción para la justicia social (LA CAUSA).
La organización que ofrece una segunda — o en muchos casos, tercera o cuarta— oportunidad a chicos que abandonaron la escuela, apoya un movimiento que surguió de entre sus propios estudiantes.
"Queremos que historias como las nuestras no se repitan", dice Pedro Guerrero, uno de los jóvenes que asiste a clases dentro del programa YouthBuild con la intención de recuperar el tiempo perdido desde que abandonó la secundaria South Gate.
Los muchachos decidieron aprovechar la celebración del "Clásico del Este de Los Angeles", uno de los partidos de fútbol americano entre escuelas secundarias más aclamados del país, para iniciar un diálogo con la comunidad en la que viven sobre la alta tasa de abandono escolar.
"Yo he vivido en las calles y no puedo permanecer pasivo ante todos los chicos que siguen estando ahí, viendo cómo sus sueños se destruyen cada día", dice Alvaro Hernández, a quien le gustaría llegar a ser profesor de arte, tras varios años en los que su única oportunidad en este terreno era pintar graffiti en la calle.









