Alicia Zapata asegura que su hijo Josué Haro, de 26 años, quedó discapacitado tras caérseles a las enfermeras en un hospital de San Bernardino. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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Alicia Zapata no lo vio venir, dejó a su hijo en el hospital para encontrarlo al día siguiente en estado vegetal.

"Se les cayó", cuenta Alicia mientras alimenta por una sonda a Josué Haro, un joven de apenas 26 años cuya mirada apunta al vacío desde que salió del Centro Médico de Loma Linda, en el condado de San Bernardino.

De acuerdo a la demanda que se sigue en la Corte Superior del Condado de San Bernardino, la tarde del 17 de noviembre de 2006 Josué ingresó al hospital tras haberse caído de una trimoto mientras celebraran una fiesta de cumpleaños.

"¡Mi hijo estaba bien! Hablaba, se quejaba del dolor de cuerpo y del golpe que se había dado, pero era un joven normal", platica en llanto.

De acuerdo al caso que también investiga la Junta Médica de California, al joven se le administró una serie de medicamentos que le provocaron fuertes convulsiones y dos caídas, de las cuales, hasta el momento el hospital sólo reconoce una sucedida en el baño, según consta en el expediente.

Pero sería la segunda caída la que causó el destrozo craneal que, posteriormente, provocó que al joven, en ese entonces de 24 años perdiera su calidad de vida.

"Me llamaron para decirme que lo tenían que operar de emergencia porque el cerebro se le había inflamado, — llora Alicia y respira tratando de calmarse — Me le quitaron la mitad del cerebro a mijo y así me lo dejaron", detalla.

Las autoridades del hospital han negado su responsabilidad en el caso, según el abogado Stanton Mathews, quien hasta hace unos meses era el defensor del caso de Josué.