Alicia Zapata no lo vio venir, dejó a su hijo en el hospital para encontrarlo al día siguiente en estado vegetal.
"Se les cayó", cuenta Alicia mientras alimenta por una sonda a Josué Haro, un joven de apenas 26 años cuya mirada apunta al vacío desde que salió del Centro Médico de Loma Linda, en el condado de San Bernardino.
De acuerdo a la demanda que se sigue en la Corte Superior del Condado de San Bernardino, la tarde del 17 de noviembre de 2006 Josué ingresó al hospital tras haberse caído de una trimoto mientras celebraran una fiesta de cumpleaños.
"¡Mi hijo estaba bien! Hablaba, se quejaba del dolor de cuerpo y del golpe que se había dado, pero era un joven normal", platica en llanto.
De acuerdo al caso que también investiga la Junta Médica de California, al joven se le administró una serie de medicamentos que le provocaron fuertes convulsiones y dos caídas, de las cuales, hasta el momento el hospital sólo reconoce una sucedida en el baño, según consta en el expediente.
Pero sería la segunda caída la que causó el destrozo craneal que, posteriormente, provocó que al joven, en ese entonces de 24 años perdiera su calidad de vida.
"Me llamaron para decirme que lo tenían que operar de emergencia porque el cerebro se le había inflamado, — llora Alicia y respira tratando de calmarse — Me le quitaron la mitad del cerebro a mijo y así me lo dejaron", detalla.
Las autoridades del hospital han negado su responsabilidad en el caso, según el abogado Stanton Mathews, quien hasta hace unos meses era el defensor del caso de Josué.
"Dicen que no tienen record de una segunda caída, pero ellos saben que esto pasó porque tres enfermeras lo notificaron", dice Mathews.
Pero probar los errores de negligencia médica es uno de los retos más grandes y es que en el 87% de los casos, los jueces emiten su veredicto a favor del hospital.
"La historia nos muestra cómo los jueces no pueden creer que estos errores fatales puedan ocurrir en un hospital", comentó.
Hebert Atienza, portavoz de Loma Linda Medical Center argumentó que no podía emitir comentarios sobre el tema porque el juicio se encuentra en proceso.
En septiembre ese hospital fue multado con $25,000 por violaciones a la práctica médica que condujeron a muertes o lesiones graves, señala Ralph Montano, portavoz del Departamento de Salud Pública de California.
Según esa oficina una mujer tuvo que someterse a una segunda cirugía para remover una esponja quirúrgica tras un trasplante de hígado en agosto 2008. Ese mismo año fue sancionado por suministrar una sobredosis de medicamentos potencialmente mortales a un paciente.
El departamento comenzó a documentar este tipo de incidentes el 1 de julio de 2007, cuando el Estado promulgó una ley para evitarlos.
Cuando Alicia dejó a su hijo en el hospital confió en que estaría en buenas manos y hoy acusa al hospital de negligencia médica.
"Me dicen que me dan $40,000 por el daño emocional que me han causado, ¡a mí!, cuál daño, acabaron con la vida de mi hijo. Es una vida y no les importa", reclama Zapata.
Junto a los documentos que guarda tiene un calendario color azul donde se registran las visitas médicas que Josué ha recibido en su casa como seguimiento a la cirugía por parte del hospital. El papel, está en blanco
"Ni siquiera eso han hecho. Nadie le ha cambiado su sonda, le ha dado terapia. Me lo han abandonado totalmente parece que me lo quisieran matar, pero yo voy a luchar por él. No pido nada para mí, pero me parte el alma saber que si algo me pasa él no tendrá nada", comenta en llanto.
Al dolor de Alicia se suma la pobreza. La familia vive en una pequeña casa rodante en donde la vida de Josué transcurre en una vieja silla y una cama de hospital que no funciona.
"No tengo dinero para darle más. Qué no daría por verlo en mejores condiciones que esto", platica señalando la pobreza que los rodea.
En su gastada silla, la mirada de Josué apunta a un vacío que ni él ni su madre vieron venir.