Como si el electorado de California estuviera prestando atención a la campaña por la gubernatura del año que viene en vez de a su actual crisis económica, el ex presidente y veterano Bill Clinton llegó ayer a prestar su peso político a una joven figura con grandes aspiraciones: el alcalde de San Francisco Gavin Newsom.
Ayer, Clinton presentó a Newsom, hasta ahora el único demócrata que ha declarado su candidatura en un evento en el Colegio del Este de Los Angeles y luego encabezó un evento de recabación de fondos en el Hotel Biltmore. Elogió el trabajo de Newsom en el área medio ambiental: "El alcalde Newsom ha hecho el trabajo, no habla mucho de ello, pero lo ha hecho", dijo Clinton, quien flanqueado por Newsom y el senador Alex Padilla, se quejó de "ser el hombre más viejo en todas partes".
Más allá de la anécdota, la visita de Clinton implica que la campaña por la gubernatura de California, aunque aún en sus inicios, comienza a caldearse.
Pero a pesar del respaldo del ex-presidente, la contienda sigue "completamente en el aire", señala Kevin Johnson, decano de la escuela de leyes y politólogo de UC Davis.
"No hay un favorito por el momento. Nadie que tenga el renombre de Arnold", señala Johnson.
En junio serán las primarias y en noviembre las generales. Del lado demócrata está el candidato de piedra. El no declarado pero que todos saben que va a hacerlo en algún momento: Jerry Brown, quien hace unos días anunció la creación de un comité exploratorio de la candidatura.
Brown, fiscal general del estado, ex gobernador, hijo de otro gobernador (Pat Brown), podría convertirse fácilmente en el favorito instantáneo una vez que lance oficialmente la candidatura, señalan los expertos. Principalmente porque su nombre es muy reconocido.







