La distribución de fondos para el transporte público ha subido nuevamente al cuadrilátero a autoridades y defensores de pasajeros.
En tanto, ayer la Junta de Supervisores del condado aprobó unirse a una coalición bipartidista de autoridades federales, estatales y locales instando a desarrollar una estrategia regional, inclusiva y de largo plazo para maximizar los fondos federales para proyectos de trasporte.
"En su forma actual el plan a largo plazo de Metro [Dirección Metropolitana de Transporte] es de corto alcance", señaló el supervisor Michael Antonovich. "Sin estos proyectos se pueden perder cientos de millones de dólares del gobierno federal".
Pero en ese plan, según el Sindicato de Pasajeros (BRU), existe discriminación por parte de Metro, porque destina menos recursos a las rutas de buses y plantea alzas a las tarifas por este servicio.
"El dolor será drástico en los usuarios de los autobuses", expresó Manuel Criollo, dirigente del BRU.
Mañana, la junta de directores de Metro analizará el llamado Plan de Transporte a largo plazo, una guía de gastos de 270,000 millones de dólares para proyectos de transporte del condado de Los Ángeles durante los próximos 35 años.
El temor para algunos es que dicho plan establece incrementos paulatinos al pasaje hasta elevar la recuperación de costos de 27% a 33%.
Además, según el BRU, invertirán más en la ampliación de autopistas y construcción de trenes, mientras recortan hasta un millón de horas de servicio de autobuses, el medio de transporte que, subraya, más utilizan los pobres.
Desde el 2000, Metro diseñó un plano con proyectos a corto, mediano y largo plazo que actualiza cada año, de acuerdo a los cambios en las necesidades de la región y los fondos que reciben del gobierno.







