La venta de marihuana "médica" por medio de dispensarios y cooperativas es una actividad que a pesar de haber funcionado en una zona no muy clara de la ley, sigue prosperando en la ciudad de Los Ángeles.
Un ejemplo es el caso de Craig Rubin, pastor de una iglesia en Pasadena y dueño de un dispensario en Los Angeles, a quien hace tres años le cerraron su local y lo llevaron a juicio por posesión y venta de marihuana. Fue hallado culpable y ahora está en libertad condicional.
"Hoy (ayer) fui a la ciudad a sacarme mi nueva licencia de negocios y me la dieron", señala Rubin, quien estaba jubiloso por la decisión de un juez esta semana de detener la aplicación en Los Angeles de una moratoria en la apertura de nuevos dispensarios.
Rubin no está solo, cifras del concejo de la ciudad de Los Angeles estiman que por lo menos 400 dispensarios o cooperativas funcionan dentro de los límites municipales. Cifras extraoficiales indican que son más de 900 en la ciudad y 1,400 en el condado.
La ciudad de Los Ángeles no tiene una ley específica para regular su funcionamiento, como sí la tienen otras ciudades de California: San Francisco, West Hollywood, Oakland. La ley de California, según los lineamientos emitidos por la fiscalía del estado, permite la venta solamente dentro de cooperativas o grupos colectivos específicamente formados para ese fin.
Además, la ley del estado también permite que personas individuales estén protegidas de persecusión legal por la posesión personal y cultivación de marihuana para uso propio (mas no para la venta).
Un programa estatal de Marihuana Médica ofrece una tarjeta de identidad voluntaria que ayuda a que los pacientes autorizados por una recomendación médica para comprar marihuana.







