Sólo 11% de las oficinas de gobierno de Estados Unidos proveen un programa de lactancia o un área designada para que las madres extraigan la leche materna. El Ayuntamiento de Los Ángeles no figura en esa limitada lista.
Las leyes laborales de California requieren que se proporcione una habitación privada o un lugar que no sea un sanitario a empleadas en período de lactancia.
Hoy, un comité del Cabildo solicitará un reporte sobre la viabilidad de designar cuartos de lactancia en instalaciones con 250 o más ocupantes y que se identifiquen locaciones, costos y oportunidades de patrocinio para crear un espacio apropiado en el Ayuntamiento.
Ayer ni el concejal Tony Cárdenas, autor de la moción, ni representantes de la oficina de Recursos Humanos de la ciudad estuvieron disponibles para un comentario por tratarse de día feriado.
La leche materna es esencial durante los primeros seis meses de vida de un bebé, afirman especialistas en cuidado infantil.
Cada año, en el marco de la Semana Internacional de Amamantamiento, 150 países reconocen las bondades del líquido.
En la práctica, sin embargo, los empleadores no tienen muy claro el beneficio de esta práctica.
Una encuesta de la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM) encontró que tres cuartas parte de las empresas carecía de un programa de lactancia.
"Cuando las mujeres amamantan, los bebés y las madres pueden ser más sanos, y ella puede perder menos tiempo de trabajo, su satisfacción y productividad pueden aumentar", apuntó Donna Klein, de la Corporación de Voces para Familias Trabajadoras, en un comunicado.
Con 4.14 millones de nacimientos en Estados Unidos en 2005 —informa el Centro Nacional de Estadísticas de Salud— y cada vez más madres que retoman su empleo poco después del parto, la lactancia materna en el trabajo no va a desaparecer de la agenda.







