María Duarte, casada y madre de dos hijos, parecía tener todo perdido. Los agentes de Inmigración habían llegado a su hogar en diciembre del año pasado, se habían llevado a su esposo y a su hija de 12 años y a ella le advirtieron que ese mismo día tenía que presentarse en las oficinas de Inmigración para ser deportada, luego de asegurarse que su hijo estadounidense de 7 años y enfermo, estuviera bajo la custodia de algún familiar o amigo.
Duarte (su apellido real fue omitido como condición para la entrevista), al igual que su familia, son parte de las 452 mil personas que la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tiene registradas como fugitivos de la ley migratoria pero sin ningún récord criminal y a los que a partir de ayer les ofrece un programa de salida voluntaria.
Especialistas de inmigración indicaron que si la inmigrante, quien no sabía que tenía orden de deportación, hubiera decidido irse, hubiera perdido todos sus derechos para poder luchar por una legalización de su estado migratorio.
Sin embargo, Duarte, de Michoacán, México, decidió luchar por su familia. A su esposo y a su hija los bajaron del autobús que se disponía a partir para Tijuana y ahora su caso se ha abierto ante un juez de inmigración, con lo que se incrementan sus esperanzas de algún día ser ciudadana de este país.
Una de las características especiales en el caso de la familia Duarte, es que su hijo tiene problemas muy severos y necesita de la supervisión constante del médico, situación que los ha puesto en el camino de una visa humanitaria y de paso, han eliminado el miedo de ser deportados en cualquier momento.
"Yo les recomiendo a todas las personas que tengan o piensen que tienen una orden de deportación, que peleen su caso. Hablen con un abogado antes de decidir salir voluntariamente", expresó esta madre con residencia en Arleta.
La abogada Jessica Domínguez indicó que cada caso es diferente y no hay garantía de que una persona o familia pueda regularizar su estado migratorio, pero lo importante es observar todas sus oportunidades antes de tomar una decisión.
Enrique Morones, activista de Ángeles de la Frontera, calificó de "ridículo" el programa del ICE de autodeportación y añadió que el día de ayer había pasado por la oficina de Santa Ana y nadie había llegado a registrarse.
"No sé si llorar o reír. Nadie que esté en sus cinco sentidos se autodeportará. Es como pedirle a los condenados a muerte que se maten solos", expresó el activista, quien enfatizó que cualquier persona que se registre al salir los castigarán si regresan porque las autoridades sabrán que es la segunda vez que entran ilegalmente al país.
Morones agregó que posiblemente haya personas que piensen que va a haber un beneficio para ellos si se inscriben a la autodeportación, pero al igual que los especialistas de inmigración, pidió que antes de que lo hagan consulten con un abogado, "porque esto no tiene nada de beneficio para los inmigrantes".








