Isaías Alvarado
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Tom Sturges, un ejecutivo musical, jamás imaginó que la vida de 20 adolescentes del sur de Los Ángeles cambiaría radicalmente a través de la música y mucho menos, que esta experiencia quedaría documentada para la posteridad.
Testigo de un sueño (Witness to a Dream) es el título del documental dirigido por Reginald D. Brown, que captura el progreso de un grupo de estudiantes de la secundaria Foshay, quienes se sobrepusieron a las dificultades de un área donde predominan la delincuencia, las drogas, la deserción escolar y la pobreza.
En 1997, Sturges visitó este centro educativo con el firme propósito de ayudar a los alumnos del sur de la ciudad. Sus sueños eran grabar un disco compacto de 10 canciones y que los chicos continuaran sus estudios universitarios.
Ambas metas se lograron: grabaron el CD, cantaron ante 50 mil personas, incluyendo la Convención Nacional Demócrata del año 2000 y la mayoría acudió a las universidades de Northridge, Dominguez Hills y Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), entre otras.
"El verdadero mensaje es que muchos adolescentes crecieron en barrios peligrosos, teniendo nada. La película empieza con esta relación entre un hombre que opera cambios importantes en estos niños, y cómo ellos pudieron cumplir sus metas", comentó Brown.
A la premiere del documental, proyectado en el festival de cine independiente Dances with Films, acudieron 110 estudiantes de la misma escuela donde se grabó el largometraje.
"Con esta película, los niños podrán ver el progreso que han hecho estudiantes anteriores, para que vean que si aquellos lo lograron, ellos pueden lograr también ser exitosos en la vida", mencionó la profesora Verónica García.
Entre los asistentes estaba Christine Russ, una joven afroamericana que formó parte del coro de Sturges y logró graduarse de socióloga en la Universidad del Sur de California (USC) en 2006. "Amo la música... y esa fue una gran oportunidad para crecer, creer y compartirlo con el resto del mundo", expresó Russ, ahora de 26 años.
Itzel Salas, una estudiante del octavo grado, se emocionó cuando vio el desempeño del grupo de adolescentes que ocuparon pocos años atrás los pupitres de su misma escuela. "Me gustó la película", comentó.
Poco antes de la proyección, el director Brown recalcó a los asistentes que aunque el filme dura 71 minutos no tiene final. "Seguimos incluyendo a gente en la película y agregando", dijo como una motivación para los menores.
Como parte del festival de cine independiente, que concluye el jueves 31 de julio, los asistentes tuvieron la oportunidad de dar una calificación a Witness to a Dream. El día de la clausura se dará a conocer cuál fue la película galardonada.
Ayer se proyectó el largometraje Your Name Here, escrito y dirigido por Tamar Halpern, una historia sobre el sueño de dos adolescentes de crear una banda de rock, pero no cuentan con dinero, auto, ni siquiera un teléfono celular. El filme celebra una época de la vida cuando los días eran menos complicados y nada era imposible.
Hoy, a las 2:45 se proyectará La ramera feliz: Retrato de una revolucionaria sexual, que describe la vida de la famosa madam Xaviera Hollander. Más tarde, antes de Colegio del Este y Cruce, se dará una serie de cortometrajes.
La proyección es en el cine Laemmle Sunset 5, ubicado en el 8000 del bulevar del mismo nombre, en West Hollywood. El boleto cuesta 12 dólares.
Para más información visite www.danceswithfilms.com o llame al (323) 850-2929.












