Qué hacer y no hacer para no sucumbir (o para mantenerse a flote) en momentos de turbulencia financiera es la pregunta que muchos se formulan en estos días. Subida del precio de la gasolina, depreciación de la vivienda y volatilidad en el mercado financiero, he ahí los ingredientes de una fórmula que podría empujar a muchos a tomar decisiones precipitadas con respecto a su cuenta bancaria, sus ahorros de jubilación o su vivienda. ¿Vender o no vender? ¿Proceder ya o esperar un poco más?
Los expertos dicen que en momentos como el que pasa la economía se requiere mucho juicio y decisiones estudiadas —y bien informadas—.
Van algunas recomendaciones.
1. No precipitarse"El pánico es el peor consejero", dice Joseph David, un especialista en planeación hipotecaria del condado de Orange. Él desaconseja tomar decisiones precipitadas en el mercado inmobiliario al calor de las noticias del momento.
"Mucha gente remata sus inversiones en momentos como este; sacan su dinero porque el mercado anda mal y pierden la oportunidad de sacar dividendos a largo plazo", dijo.
Para él la compra de una casa, si está bien hecha, puede ser a la larga una protección contra la inflación, una inversión a largo plazo.
Pero todo comprador tiene que evaluar primero sus riesgos y asegurarse de que va a tener trabajo o ingresos para cumplir sus obligaciones financieras.
David recomienda no dejarse llevar por lo que dice el vecino o el pariente. Cada situación es distinta. El recomienda hacer una evaluación de riesgo —risk assesment— cada seis meses. Esto porque el mercado de bienes raíces está cambiando muchísimo. Si hay que hacer un ajuste se hace dependiendo de las opciones que le presente su asesor financiero personal.
2. Red de seguridadTodas las cuentas de banco y cuentas de ahorro son respaldadas por la Corporación Federal de Seguros sobre Depósitos (FDIC) hasta por 100 mil dólares (200 mil dólares en el caso de las parejas con cuenta conjunta). Los titulares de ciertas cuentas de jubilación (del tipo IRA, Roth IRA, SEP, SIMPLE, planes de Sección 457, 401k, Keogh, planes H.R. 10) tienen un seguro de hasta 250 mil por persona por titular.
La FDIC no asegura el dinero puesto en acciones, bonos, fondos mutuos, pólizas de seguro de vida, anualidades o títulos municipales, aunque estos productos se hayan adquirido en un banco asegurado. Tampoco asegura obligaciones, bonos o pagarés del Tesoro de EU.
La FDIC no asegura los depósitos superiores a los 100 mil dólares. En Masachussetts los bancos establecidos están obligados a asegurar los depósitos por arriba de esa suma a través del Fondo de Seguros de Depósitos (Depositors Insurance Fund, DIF). En otros estados existe una opción llamada CDARS (Certificate of Deposit Account Registry Service), pero no todos los bancos la tienen (se puede averiguar si su banco la tiene en el sitio de internet de CDARS: http://www.cdars.com/find-cdars.php).
La Asociación de Banqueros de Estados Unidos (ABA) asegura que el fondo de seguros de la FDIC es enorme —más de 52,000 millones de dólares en fondos para proteger a los depositantes, a los que se suman este año 5,000 millones adicionales.
De acuerdo a la ABA, los flujos totales en el sector bancario en marzo ascendieron a 1.36 billones de dólares, más 121,000 millones de dólares en reservas.
Según la ABA, el 99% de los bancos están clasificados por las instancias reguladoras como "bien capitalizados", la designación más alta existente.
En cuanto a los socios de las cajas de crédito —credit unions— la presidenta de la Administración Nacional de Cajas de Crédito (National Credit Union Administration, NCUA), JoAnn Johnson, aseguró que los depósitos de sus miembros en las cajas de crédito federales y en las estatales autorizadas por estatuto —chárter— se encuentran protegidas por el Fondo de Seguro Nacional de Cajas de Crédito (NCUSIF). "Si bien hay casos aislados de cajas de crédito con problemas, en general estamos hablando de instituciones fuertes. La NCUSIF empieza el segundo semestre de 2008 segura y bien capitalizada", dijo.
3. Fondo intocableEl Center for America Progress desveló el pasado miércoles que los estadounidenses están vaciando con una frecuencia alarmante sus fondos de pensión tipo 401k para solventar apuros económicos —como emergencias médicas—.
De acuerdo a ese estudio, elaborado a partir de los datos más recientes disponibles, la cantidad de dinero que los estadounidenses sacaron de sus ahorros de jubilación en 2004 ascendió a 31,000 millones de dólares, en comparación con 6,000 millones de dólares en 1989.
Otro reporte, éste de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA), dice que el porcentaje de personas que ordeñó su 401k se incrementó hasta 15% —en el caso de algunos planes de pensión— entre 2006 y 2007.
Novedosos productos financieros del tipo "72 (t) withdrawals" y las tarjetas de débito 401k facilitan los retiros prematuros. El peligro, dice la FINRA, es que si una persona extrae dinero de sus ahorros de retiro, aun por un período corto de tiempo, esto "puede tener enormes repercusiones negativas" para la seguridad del fondo de retiro, más aún si el trabajador no repone nunca el dinero prestado.
El miércoles, un senador federal de Wisconsin introdujo una moción al Congreso para bloquear el uso de tarjetas de débito 401k.
Disponer de los ahorros de jubilación, según indica la FINRA, no debe ser más que una opción de último recurso.
FINRA calcula que una persona de 30 años con un capital de 20 mil dólares en su 401k, tendrá 129,068 dólares cuando si se retira a los 62 años —ganando un interés de 6% por 32 años, aun sin hacer ningún aporte adicional al fondo. Además, los fondos de pensión 401k no pueden ser tocados por un acreedor, ni siquiera en caso de bancarrota.
4. Buenos hábitosAhorrar e invertir son esenciales para obtener seguridad financiera personal o familiar. Entre algunas de las recomendaciones que hace la FINRA para alcanzar este objetivo se cuentan: 1. Ponga por escrito los ingresos y gastos mensuales suyos o de los miembros de su familia, aun los más pequeños por un par de meses y elimine los gastos innecesarios. 2. Pague su tarjeta de crédito y cualquier otra deuda que conlleve un alto interés. Saldar únicamente el pago mínimo cada mes no hará sino sumirlo en un ciclo perpetuo de deuda. 3. Busque ayuda si se ha sobreextendido en el uso de su tarjeta de crédito. Consulte con una agencia de asesoramiento sin fines de lucro. Organizaciones como National Foundation for Credit Counselling (NFCC) tienen sitios en español con recomendaciones y contactos. 4. Evite a toda costa los préstamos usurarios. Organizaciones como Americans for Fairness in Lending y el Center for Responsible Lending tienen sitios en español en internet con recomendaciones al respecto. 5. No asuma nuevas deudas. Posponga cualquier gasto mayor para cuando vengan tiempos mejores.
La Asociación Americana de Jubilados (AARP) cita en un reciente estudio que el año pasado más de uno de cinco personas endeudadas tenían más de 55 años de edad, comparado con uno de cada 10 en 1991. Otro hallazgo: los casos de bancarrota personal subieron más de 48% en ese período, 150% entre los estadounidenses de entre los 55 y los 64 años, 433% para aquellos de los 75 a los 84.













