Con el armorol, windex y trapo en mano, dispuesto a secar el BMW que tiene frente a él, Alberto Arrollo, originario del Distrito Federal, indica que gana el mínimo, pero con las propinas —que en ocasiones alcanzan hasta 60 dólares diarios— se compensa y saca su día.
Iniciando con las llantas y luego los rines, el inmigrante que lleva trabajando tres años en Vermont Hand Wash en la esquina de Vermont y Prospect expresó que en general a él lo han tratado bien, no lo amenazan como algunas publicaciones anuncian y trabaja tranquilo, sin presión.
"Yo hablo por mí. He estado tres años en este lugar y por eso sigo aquí, porque mal que bien sacó para mandarle a mi familia y para pasarla", expresó. "No le digo que es el mejor trabajo, porque si quisiéramos mejorar creo que ya nos hubiéramos cambiado de empleo".
Enseguida, el lavador de autos sigue con la carrocería y termina con las ventanas la parte exterior. En menos de 15 minutos, también le dio una pasada al interior de auto y levanta las llaves en señal que el carro está listo.
"Casi todos los clientes te dan propina", expresa. "Los clientes, son gente de dinero y en su mayoría es de a dos o tres dólares, también de cinco y 10".
Luz Elena Oseguera, una de las dos mujeres que trabaja entre los 42 trabajadores del local, expresó que el trabajo no es pesado, incluso, "ya no tengo que ir al aerobics", señala, bromeando.
Oseguera, indica que si hay una queja es que no le dan las 40 horas. "Lo que pasa es que mientras menos trabajas es menos el sueldo y las propinas disminuyen", agrega. "Antes, donde trabajaba, ganaba hasta cien dólares de propina más el sueldo en ocho horas, aquí con cuatro, no alcanza".
Respecto a las pocas horas de trabajo, Alex Sánchez, lavador de autos por 11 años y supervisor de la compañía, expresó que el problema es que hay muchos trabajadores y para dar oportunidad que todos se lleven alges necesario reducir las horas. "En su mayoría son seis días a la semana con un día de descanso".
Vermont Car Wash en los últimos meses ha sido el blanco de organizaciones y sindicatos que buscan agremiar a sus empleados argumentando que estos trabajan en condiciones laborales abusivas.
El 7 de julio, el Comité Organizador de Trabajadores de Lavados de Auto del Sindicato de Trabajadores del Acero Local 675, entabló una denuncia contra la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) por el despido de un trabajador, amenazas y reducción de horas al personal por querer organizar a los trabajadores.
Recientemente, el 15 de julio, el comité volvió a entablar una queja ante la NLRB argumentando que el administrador del inmueble, ubicado en el 1666 North Vermont Ave., mostró a un trabajador un revolver de 38 milímetros y en una ocasión, en abril, le mostró un machete y un cuchillo de combate.
En el comunicado de prensa no se revela el nombre del empleado a quién supuestamente se trató de intimidar.
Ya suman seis quejas ante la NLRB contra Vermont Car Wash y se espera que la junta emita su fallo en base a las acusaciones en las siguientes semanas.
Dave Campbell, tesorero y secretario del Sindicato de Trabajadores del Acero Local 675, indicó que los trabajadores de lavado de autos "enfrentan una batalla cuesta arriba para organizar un sindicato, pero con el apoyo de la comunidad…los empleados podrían forzar al empleador [Benny Pirian] a detener las intimidaciones y amenazas de violencia".
"Los trabajadores arriesgan su salud diariamente en condiciones infrahumanas para trabajar, y algunos arriesgan su vida cuando hablan de las condiciones de trabajo deplorables. No descansaremos hasta que los trabajadores puedan ejercitar sus derechos sin temor a represalias", indicó Campbell.










