Presos provenientes de prisiones de todo el estado californiano combaten, junto a los bomberos, los incendios. (FOTO: Claudia Núñez/La Opinión)
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El trabajo de estos equipos le representó al estado ahorros superiores a los 70 millones de dólares."Están entrenados para todo. Desde trabajar en una cocina y servir a todo un equipo de rescate como apagar incendios y realizar trabajo de oficina y cuando se acaban las llamas ellos ayudan a rehabilitar las zonas y reconstruir las comunidades",indicó.

Para ser parte de este equipo los reclusos no necesitan ser residentes legales, pero si, contar con cargos criminales menores y tener excelente condición física."No aceptamos asesinos, ni abusadores de niños ni a nadie que represente un riesgo en la seguridad. Ser parte de este equipo es un privilegio", declaró el sargento Danny Brown.

Un privilegio que requiere más de 12 semanas de extenuante entrenamiento y trabajo físico así como de un mínimo de grados educativos que deben pasar.

"La prioridad es la educación. No sólo deben estar fuertes sino demostrar que tienen deseos de salir adelante. Muchas cuando salen libres comienzan una carrera en las academias de bomberos", expresó Robert Patterson, portavoz del Centro de Detención de Mujeres de Corona, el único campamento de entrenamiento para mujeres en todo el estado.